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Durante la realización de la Fiesta de la Vendimia en Mendoza, el Ministro de Economía argentino Sergio Massa anunció con gran pompa un dólar especial que beneficiaría a los productores vitivinícolas entre otros. Tardó varios meses en aplicarse y en pocas semanas demostró ser una medida inservible.

Ante la escasez de dólares y, mucho peor, ante las dificultades de los productores vitivinícolas de hacerse de los dólares de sus ventas en el exterior, los bodegueros argentinos agotaron todos los recursos conocidos para que el Gobierno del Presidente Alberto Fernández les reconociera el enorme esfuerzo que realiza el sector del vino para sostener las exportaciones de vino que desde hace 13 años no superan los U$S 1.000 millones.

La sequía y una de las peores cosechas de la historia -posiblemente la más baja en 70 años- en la Argentina empeoró todo para el sector. Mientras tanto, gran parte de su dirigencia se regodeaba mes tras mes -principalmente desde la COVIAR y el INV- con “premios” y reconocimientos internacionales para sus inmejorables productos como sus exitosas etiquetas de Malbec.

El Ministro de Economía Sergio Massa durante la Fiesta de la Vendimia en Mendoza.

Más allá de las mieles de tanto “éxito”, los pedidos de una parte de la dirigencia gremial bodeguera no cesaban para que las bodegas pudiesen acceder a un dólar a más de 300 pesos -a principios de este año 1 dólar- que no significaba un gran beneficio para el negocio pero al menos alcanzaba para emparejar o perder menos dinero y así sostener los espacios ganados entre los consumidores de los principales mercados del mundo como Estados Unidos, Reino Unido y Brasil.

Cuando finalmente la gestión del candidato a Presidente y hoy Ministro de Economía, Sergio Massa, le dió el visto bueno a la medida, el dólar libre en la Argentina superó largamente los 400 pesos y hoy se ubica ya por arriba de los 510 pesos. Cabe aclarar, la diferencia entre el dólar oficial y dólar libre o “blue” es de casi el 100%, depende el día.

Para cuando llegó el día que las autoridades permitieran el acceso a los dólares -después de meses de realizada la venta- necesarios para seguir produciendo y exportar, las empresas vitivinícolas analizaron el caso y vieron que las ganancias no eran un beneficio como planteaban sino apenas una medida paliativa.

Mientras que los principales “competidores” del vino argentino en las góndolas del mundo logran que sus gobiernos logren aranceles 0% para sus exportaciones -Chile, Nueva Zelanda, Australia, México, etc.-, las bodegas argentinas con el “dólar agro” no estarían consiguiendo las divisas necesarias para cubrir los gastos para exportar y conseguir hacer del sector del vino argentino uno realmente competitivo.

Dirigentes del sector, bodegueros de a pie y las autoridades conocen perfectamente esta situación y mientras la padecen el secretario del área agroindustrial esboza en los medios refiriéndose a la soja que “las características que tienen las economías regionales es la logística en cuanto al abastecimiento, digamos, llegar de un puerto a otro lado. La cobranza sabemos, claramente, que no es liquidar soja, con la soja el productor se da vuelta, toma la decisión y a los 10 días está cobrando. Las economías regionales funcionan con otra lógica comercial que hay que tenerla en cuenta y necesitan plazo”, respondió Juan José Bahillo respecto al plazo del dólar agro.

Una medida económica que para las empresas vitivinícolas es planteada como una medida a largo plazo, según las declaraciones del Presidente del INV (Instituto Nacional Vitivnícola), el mendocino Martín Hinojosa. Es pertinente recordar que el tema de las retenciones -el porcentaje de las exportaciones agrícolas que retiene el Estado argentino- es recurrente en la Argentina y mucho más cuando los tiempos que corren son de Elecciones nacionales como en este 2023.

Mientras algunos exportadores de pequeñas bodegas se ven obligados a usar el crédito que le dan los compradores de vino argentino en el exterior para poder pagar el flete hasta el destino -una manera de perder los mercados ganados-, en la Argentina una parte de la dirigencia gremial del sector disfruta de sus “100 Puntos” y los dirigentes reconocen su incapacidad diciendo “hay que ver de qué retenciones habla, si son las economías regionales es un plano a analizar y otro plano son los del sector primario. No obstante, ambas están en análisis, nosotros ya lo venimos hablando”.

El Secretario de Agricultura de Argentina haciendo anuncios para el sector vitivinícola en La Rioja.

Sin demostrar conocimiento de la situación, el secretario de agricultura explica que “de alguna manera se dio el debate cuando era el dólar de economías regionales o las retenciones, nosotros decidimos que era el dólar economía regional pero ahí estuvimos evaluando una de las dos alternativas. Nosotros no somos dogmáticos con el tema de las retenciones, para nada. Así que, si entendemos que es una medida oportuna y que permite mejorar la competitividad a las mismas, posiblemente avancemos” finalizó Bahillo.

Mientras tanto, los amantes del Malbec en el mundo deberán comenzar a rezar para encontrarlo en las góndolas y sino, comenzar a planear un viaje por la Argentina donde sus etiquetas preferidas las podrán encontrar en cualquier vinoteca de Buenos Aires o Mendoza a precios que nunca imaginaron pagar por un vino de 95, 97 o 100 puntos.


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