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Se fundó una nueva asociación comercial que pretende “promover las mejores prácticas y proteger a los inversores” en barricas. Formada por dos juntas, miembros y asesores, incluye empresas, destilerías, embotelladores y profesionales del sector. Claro, ya hay polémica.

No todas las barricas son iguales excepto en el whisky escocés, todas están hechas de roble. Las variedades de roble varían en todo el mundo y tienen características de perfil de sabor muy diferentes. A partir de esta descripción, a partir de la diferenciación entre unas y otras, en sus contenidos, en su modo de guardar, etc. es que casi naturalmente se creó un mercado pero, claro, sin reglas, control y a merced de astutos y abusadores.

Del mismo modo, el whisky dejó de ser simplemente una de las bebidas más populares del mundo para pasar a ser una gran oportunidad de negocios para aquellos que piensan en invertir sus ahorros en bienes durables de calidad y con un gran futuro.

Claro, como no ver una gran oportunidad de poner los ahorros en una inversión que con el tiempo gana valor, más y más, y, cuanto más escaso, más valor aún.

Esta nueva sociedad comercial, tiene como objetivo principal proteger a los inversores de whisky en barrica y a la industria del whisky en general mediante el establecimiento de mejores prácticas en propiedad y venta de barricas. Por supuesto que a partir del anuncio surgieron críticas y detractores ya que consideran que para conformar una entidad reguladora no deberían formar parte de ella los que serán regulados por… sí mismos.

La junta directiva de la CWA incluye empresas de whisky en barrica, destilerías, embotelladores independientes y expertos en whisky. ¿Se podrán regular de manera justa a sí mismos?

El presidente del consejo asesor y portavoz de la CWA, Colin Hampden-White, dijo al medio especializado inglés The Spirits Business que el objetivo de la CWA es mantener la reputación general de la industria del whisky escocés y al mismo tiempo proteger a los consumidores e inversores.

En propias palabras del presidente y comunicador, Colin Hampden-White, “la razón principal por la que hemos creado la CWA es proteger a los consumidores, clientes y embotelladores independientes de comerciantes sin escrúpulos y también de enormes aumentos de precios; los embotelladores sienten que los precios los están excluyendo del mercado, y los precios están siendo elevados por las compañías que venden barriles a un precio demasiado alto, lo que generalmente hace que todo avance a un ritmo demasiado rápido”, dijo el conductor del exitoso programa de TV “The Three Drinkers“.

Hampden-White confirmó que la CWA está trabajando con organizaciones para garantizar que exista una regulación en torno a la publicidad de inversiones en barriles, que en la actualidad es un mercado no regulado y por ende, un mercado ideal para el abuso de comerciantes.

“El whisky escocés es un producto muy complicado. Realmente no estamos buscando una regulación como la Autoridad de Conducta Financiera, por ejemplo, pero sí creemos que debería haber alguna regulación en torno a la publicidad”, afirmó el comunicador y de alguna forma abriendo el paraguas ante las inminentes críticas a la entidad.

Confirmó que la asociación está tratando de aclarar si el proyecto de ley de mercados, competencias y consumidores digitales que se está revisando actualmente en la Cámara de los Lores del Reino Unido incluye el whisky escocés, y si existe la posibilidad de realizar una enmienda al proyecto de ley en el caso no sea así.

La diputada del partido Liberal Demócrata Wendy Chamberlain, presidenta del Grupo Parlamentario de Todos los Partidos del Whisky Escocés (APPG), le pidió por escrito al Ministro de Negocios responsable del proyecto de ley, pidiendo aclaración sobre si la nueva legislación sobre consumidores aumentará la protección de los inversores en barricas de whisky.

En la misiva dirigida al funcionario, la legisladora expresa que se reunió con “la Cask Whiskey Association, soy consciente de que hay muchas organizaciones acreditadas que quieren ofrecer buenas oportunidades de inversión tanto a fanáticos como a inversores. Las acciones de los malos actores en este campo corren el riesgo de dañar no sólo a los consumidores, sino también a la reputación del whisky escocés y la viabilidad a largo plazo de la industria en su conjunto”.

La asociación también se reunió con Lord Richard Harrington, quien dirige la revisión gubernamental de la inversión extranjera directa (IED) y el funcionario dijo que “este tipo de colaboración entre industrias es bienvenida. Cuando existen puntos ciegos en la regulación, como en el ámbito de las inversiones en barricas, es alentador ver cómo diferentes partes de la industria se unen para abordar los problemas que surgen. El whisky escocés es un auténtico caso de éxito británico, por lo que se deben implementar medidas para proteger la integridad del sector”.

Un mundo caótico y la necesidad de orden

Según el ahora preseidente de la CWA, Hampden-White, señaló que muchas de las empresas de inversión en barricas que operan, así como los consumidores, no comprenden el “complejo” mercado del whisky.

También agregó que “hace unos años descubrimos que había empresas que empezaban a comercializar barriles pero no tenían conocimiento que estaban haciendo un daño a la industria. Muchos estaban en la industria escocesa, pero siempre se habían ocupado de botellas, o no habían estado antes en la industria escocesa, se habían ocupado del vino. De repente estaban intercambiando barriles y había cosas que simplemente no sabían.”

Además, prosigue relatando la particular situación “había grandes discrepancias en las operaciones y ofertas de estas empresas que en realidad se debían a la inexperiencia y la ingenuidad, y estas empresas no tenían ningún lugar donde acudir para obtener asesoramiento y descubrir cómo implementar las mejores prácticas en sus negocios. Entonces, esa fue otra razón por la que fundamos la CWA: intentar ayudar a las empresas que son relativamente nuevas en la industria a hacerlo correctamente y luego, con suerte, con el tiempo podrán convertirse en miembros de la asociación”.

Desde la CWA intentan dejar claro que la organización abierta para todos los que quieran participar del negocio del whisky en barrica y su primer objetivo es darle entidad a un negocio que ya existe pero donde no hay reglas y donde es muy posible dañar a la industria de manera involuntaria o sin hacer hacer nada ilegal.

Además, la nueva organización da la bienvenida a las solicitudes de membresía de empresas financieramente estables con sede en el Reino Unido que “mantienen los estándares de calidad y conservan todas las licencias apropiadas”, y las solicitudes son revisadas semestralmente por la junta ejecutiva y supervisadas por la junta asesora independiente.

El sitio web de la CWA (www.caskwhiskyassociation.org) ofrece consejos para inversores y consumidores que, según Hampden-White, se irán ampliando a medida que obtenga más información de diferentes partes de la industria del comercio de barriles. 

“La mayoría de los consejos tienen que ver con la debida diligencia”, dijo y agregó que “si alguien te llama y te ofrece venderte un barril, no hagas ningún trato por teléfono. Obtenga la información, investigue un poco, hable con otras empresas, vea cuáles son sus precios para algo similar e investigue lo que está comprando”.

Hampden-White dijo que los miembros de la asociación que hayan sido entrevistados y aprobados por la CWA llevarán el sello de su logotipo, lo que permitirá a los consumidores e inversores saber que son “una fuente confiable”.

El autor y experto en whisky Hans Offringa, miembro del consejo asesor de la CWA, dijo que “si quieres comprar whisky, acude a una empresa de confianza y pide consejo, así evitarás problemas. Por eso creo que la certificación y la concesión de licencias son tan importantes; La Cask Whiskey Association ofrece un sello de calidad para las personas que buscan comprar e invertir en whisky”.

La junta ejecutiva de la CWA incluye a Keith Rennie, director de Scotch Whisky International; Simon Aron, director general de Cask Trade; Saul Kelly, director general de Fruitful Spirits; George Stewart, director general de Stewart Whiskey Company; Danny Saltman, director de maltas de DS Tayman; Saul Taylor, director general de Dalkeith Brokerage; y Russell Spratley, director de Spiritfilled.

Mientras tanto, el consejo asesor está compuesto por Colin Hampden-White, presentador de televisión y periodista especializado en whisky; Charles Maclean, autor y experto en whisky; Hans Offringa, autor y experto en whisky; George Frier, socio de Shepherd and Wedderburn LLP; Patricia Dillon, directora general de Speyside Distillers; John Laurie, director general de The Glenturret; Graeme Dempster, ejecutivo de cuentas del corredor de seguros Bruce Stevenson; y Martin Purvis, director asociado de Kelvin Cooperage.


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