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Desde hace años, especialistas en Salud Pública de Europa buscan desalentar el consumo de alcohol para luchar contra el cáncer, la obesidad y las dolencias cardíacas. El etiquetado Nutri-Score tiene como objetivo a todas las bebidas alcohólicas sin matices. En Francia e Italia no ceden y hay revuelta.

Las alarmas de la industria del vino y las bebidas alcohólicas suenan en Francia e Italia donde todavía no fue implementado un polémico sistema de etiquetado para alimentos.

Todo comenzó con un tuit de Serge Hercberg, un polémico profesor de nutrición de la Universidad de la Sorbona y ferviente activista antialcohol, que reivindica el origen del etiquetado nutricional del envase Nutri-Score, un logo de cinco colores que van del verde al naranja, asociado a letras de la A a la E pero que ahora pretende agregar una letra más, la “F” pero con un fondo de color que no le hizo gracias a nadie en la industria de las bebidas.

El profesor de la Sorbona no sabe de grises, para el vino proponen una F grande sobre negro y los medios especializados salieron a cruzar la propuesta que ven exagerada e injusta.

El cruzado de la Salud Pública contó que “los diseñadores de Nutri-Score han propuesto que todas las bebidas alcohólicas sean marcadas con una F negra reservada exclusivamente para bebidas que contengan alcohol, incluso en pequeñas cantidades”, dijo en la red social. 

Algo muy parecido a poner en la etiqueta del vino un enfermo de cáncer, un alcohólico, un accidente automovilístico o simplemente una “inocente” calavera sobre fondo negro en todas las bebidas como el vino, cerveza y cualquier otro licor que se exponga en una góndola de supermercado.

Claro, no solo los productores de bebidas alcohólicas pegaron un grito al cielo con la novedad sino también los productores italianos de aceite de oliva que tuvieron una discutible calificación ya que el sistema solo se centra en los problemas que puede traer el consumo y no menciona los beneficios que trae el saludable aceite.

Efectivamente, Nutri-Score no menciona que el abuso de algunos productos muy saludables también pueden traer problemas como puede suceder con el abuso de casi cualquier cosa, incluso hasta del mismo ejercicio físico.

En Italia desafían a Macron para que tome una posición firme

Los productores de vino italianos fueron los primeros en protestar a través de la voz del Secretario de Estado de Agricultura, Gian Marco Centinaio que de manera desafiante expresó que “me gustaría saber qué piensa el Sr. Macron de la última propuesta presentada por los diseñadores de Nutri- Score” que piensan agregar una letra más al sistema con una gran letra F sobre un fondo negro a los productos franceses como los vinos de bordeaux o la región de Champagne.

Recientemente, el presidente Macron -que está en plena campaña de reelección-, defensor del vino y su cultura, fue designado como “Personalidad del Año 2022 ” por entidades relacionadas al vino, los mismos que siguen esperando una definición sobre un tema que les preocupa mucho, tanto como la Salud Pública y el consumo moderado de las bebidas.

En Europa, productores y consumidores ya siguen muy de cerca el caso porque el futuro del vino se juega ahora en el Parlamento Europeo en Bruselas. Nutri-Score, nacido en Francia en 2017, ahora se aplica en Bélgica, Suiza, Alemania, España, Países Bajos, Luxemburgo y si todo sigue como hasta ahora también regirá en su país de origen y en Italia.

Un sistema polémico y errático

Los fundamentalistas de la Salud Pública pretenden agregar una F y además sobre fondo negro. Oficialmente, todavía no sugirieron una calavera ni gente muerta en las etiquetas.

A lo largo de los años, se ha convertido en un campo de batalla europeo entre el lobby de la salud pública y la industria alimentaria. Entre los dos, los productos de denominación de origen, vinos, quesos, embutidos, quedan atrapados en un movimiento de pinza.

Hasta el momento, en países como Francia e Italia el sistema funciona pero de forma voluntaria, los productores añaden este logotipo a sus productos (875 empresas francesas comprometidas el 1/02/2022). 

Su “puntuación” tiene en cuenta, para 100 g o 100 ml de producto, el contenido de nutrientes y alimentos a promover (proteínas, frutas, verduras, etc.) y nutrientes a limitar (ácidos grasos saturados, azúcares, sal, etc.). El objetivo es claro, evitar que los activistas terminen imponiendo un sistema que puede dañar los precios y, finalmente, el consumo.

Más allá de ser un sistema objetivo a la hora de calificar los productos, Nutri-Score ha clasificado durante mucho tiempo todos los quesos como E debido a su contenido de sal, grasa y calorías. Incluidos los más tradicionales pero lo llamativo es que el sistema no menciona valores como el hierro y el calcio del queso son buenos para la salud.

Recientemente, para tratar de corregir esta tremenda falla, el algoritmo ha sido corregido. Hoy en día, los quesos se clasifican con D, a veces con C. Pero la idea de la F negra en cualquier cosa que contenga alcohol rompe cualquier discusión, claro, de uno y otro lado.

El activismo de la Salud Pública solo entiende que la única manera de evitar todo el mal que producen la bebidas alcohólicas es la abstinencia total. 

Otro ejemplo de este fundamentalismo se puede ver en las oficinas de los burócratas europeos de Bruselas en la comisión de lucha contra el cáncer donde no dudan que fumar y beber bebidas alcohólicas es una condena a muerte.

Así funciona en España hoy


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