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La cadena láctea argentina arrancó 2026 con un contraste brutal: mientras las exportaciones alcanzaron el mayor volumen para un primer trimestre en lo que va del siglo y la producción creció con fuerza, los tambos vieron caer su rentabilidad, perder participación en el negocio y aumentar su endeudamiento a niveles máximos históricos.

Según un informe de los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso (Ieral, Fundación Mediterránea), las exportaciones de lácteos lograron el mayor volumen exportado para un comienzo de año en todo el siglo.

  • Entre enero y marzo, las ventas externas absorbieron en promedio 268 millones de litros de leche equivalentes por mes, un 16% más interanual.
  • El trimestre acumuló el equivalente a más de 800 millones de litros, con destino principalmente en leche en polvo, quesos, manteca y otros derivados.
  • La salida exportadora representó alrededor del 30% de la leche cruda producida, por encima del promedio histórico cercano al 25%.

Del lado de la oferta, la producción de leche cruda promedió 889 millones de litros mensuales en el primer trimestre, con un salto del 9,4% frente al mismo período de 2025 y un nivel 5,4% por encima del promedio histórico de primeros trimestres 2000‑2024.

Este repunte permitió recomponer parcialmente la oferta interna, que venía de mínimos históricos en 2025, pero también presionó el equilibrio de precios en la cadena, dejando al productor primario en la peor posición relativa.

Precio planchado para el tambo y participación en mínimos de diez años

En el primer trimestre, el precio promedio de la leche cruda fue de $514 por litro. Medido a valores constantes:

  • Resulta 19% inferior al de un año atrás.
  • Es también 19% menor al promedio real de los últimos 20 años.

En dólares constantes, el productor recibió en promedio U$S 0,35 por litro, un 22% menos que en igual período de 2025. La caída del precio real prácticamente no se interrumpe desde mediados de 2024; incluso con una leve mejora en los últimos meses, en abril el valor al tambo todavía estaba 18% por debajo en términos reales frente a un año atrás.

La participación del productor en el valor final de una canasta de lácteos cayó a 23,2% en abril, el registro más bajo de la última década, cuando históricamente rondaba el 28%.

El dato refleja una brecha clara:

  • Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, los lácteos en góndola bajaron 11% en términos reales.
  • En el mismo período, lo que recibe el productor cayó 18% real.

En otras palabras, el precio de la materia prima se ajustó mucho más fuerte que el precio final al consumidor, desplazando el peso del ajuste hacia los tambos.

Rentabilidad negativa y cinco meses seguidos “bajo agua”

De acuerdo con los indicadores de OCLA‑INTA, la rentabilidad promedio de la actividad tambera fue de –0,9% en marzo, el quinto mes consecutivo en terreno negativo y el peor marzo de la última década.

Un año antes, en marzo de 2025, la rentabilidad promediaba +3,7%, lo que muestra la magnitud del giro. El deterioro viene desde fines de 2025, cuando los costos de producción empezaron a igualar o superar el precio de la leche, empujando a muchos sistemas a operar al borde —o por debajo— del punto de equilibrio.

Con precios que no acompañan la inflación de costos (alimentos, energía, mano de obra, financiamiento), el tambo promedio se encuentra en un escenario de capital de trabajo estrangulado, donde cualquier caída de productividad, problema sanitario o atraso en los pagos puede volverse crítico.

Industria: margen exportador mejora, pero por baja al productor

El frente industrial muestra una foto menos dramática, aunque con matices. El margen bruto exportador de la leche en polvo entera promedió 22,7% en el trimestre, muy por encima del 13,2% registrado un año atrás.

Sin embargo, la mejora no responde a una suba significativa de los precios internacionales, sino a un fenómeno interno:

  • El precio pagado al productor cayó 19% en términos reales.
  • El precio de exportación se redujo alrededor de 12%.

Es decir, la renta bruta se ensanchó principalmente porque la industria pagó menos por la leche cruda que lo que perdió en precio FOB. De todos modos, las empresas advierten que este margen es previo a costos: deben descontarse energía, logística, procesamiento, amortizaciones, financieras y gastos comerciales, que siguen muy exigentes.

Deuda récord y morosidad en aumento: el talón de Aquiles de los tambos

Un punto particularmente sensible del informe del Ieral es el frente financiero. Al cierre del primer trimestre, la deuda bancaria de los tambos alcanzó los $478.401 millones, equivalente a unos 970 millones de litros de producción.

  • La cifra representa cerca del 8,2% de toda la producción nacional anual, un nivel comparable a los máximos observados entre 2015 y 2018.
  • Es uno de los valores más altos de la serie histórica, reflejando una dependencia creciente del crédito para sostener operaciones.

Además, empeoró la calidad de la cartera:

  • La irregularidad crediticia trepó a 4,7%, más del doble del promedio histórico del sector (2,2%) y muy por encima de la mediana (1,8%) para el período 2011‑2025.
  • El deterioro golpea especialmente a Córdoba y Santa Fe, donde la morosidad llega al 6% y 5,7% respectivamente.

En la práctica, muchos tambos están financiando parte de sus costos corrientes con deuda de corto y mediano plazo, en un contexto de tasas reales todavía elevadas y precios de la leche que no compensan.

Un sector que crece hacia afuera, pero se debilita adentro

El retrato del primer trimestre 2026 deja una conclusión incómoda: la lechería argentina logró recuperar producción y batir récords de exportación, pero lo hizo a costa de erosionar el ingreso del productor primario y de tensionar su perfil financiero.

Para el negocio de alimentos y bebidas del Cono Sur, el caso funciona como aviso:

  • Crecer en volumen y exportar más no garantiza por sí solo la sustentabilidad económica de la cadena.
  • Sin una distribución más equilibrada del valor entre tambo, industria y comercio, la ampliación de la oferta puede transformarse en un boomerang, acelerando la salida de productores y concentrando aún más la producción.

En un contexto global donde la demanda de lácteos se mueve entre la presión por precio y las tendencias de salud y sustitución, la Argentina enfrenta el desafío de defender su competitividad externa sin vaciar la base productiva interna. Los números del Ieral y de OCLA‑INTA indican que, por ahora, ese equilibrio está lejos de haberse alcanzado.


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