La destilería de las Highlands presentó una edición limitada co-creada por el actor y el Dr. Bill Lumsden. Se vende solo en travel retail, tiene 46,5% de alcohol y un precio sugerido de 90 euros (U$S 100).
Glenmorangie sumó un nuevo capítulo a su estrategia de marca con celebridades: la destilería escocesa lanzó un whisky de edición limitada desarrollado junto a Harrison Ford, la primera vez que el actor de Hollywood colabora de manera directa en la creación de una etiqueta para la casa de las Highlands. El lanzamiento apunta de lleno al canal de travel retail, uno de los territorios más disputados del negocio premium de spirits.
Exclusividad en duty free
El Glenmorangie Harrison Ford Limited Edition se comercializa exclusivamente a través de puntos de venta seleccionados de travel retail, donde Moët Hennessy Travel Retail acompaña el lanzamiento con activaciones específicas en aeropuertos, pensadas para aumentar la visibilidad de la marca entre los viajeros internacionales.
Esas activaciones incluyen espacios inmersivos en aeropuertos de todo el mundo, con degustaciones de whisky, servicios de coctelería y storytelling diseñado para recrear elementos de las Highlands escocesas frente a un público en tránsito.
De protagonista de campaña a co-creador
La colaboración nació de la campaña Once Upon a Time in Scotland, que mostró a Ford visitando la destilería en el norte de Escocia. Lejos de limitarse a prestar su nombre, el actor trabajó junto al Dr. Bill Lumsden MBE, director de creación de whisky de Glenmorangie, para desarrollar un destilado que reflejara sus propias preferencias de sabor.
Según la compañía, Lumsden le presentó a Ford una serie de muestras de barrica y luego ambos refinaron la receta final a lo largo de varios meses, intercambiando muestras de whisky de un lado y otro del Atlántico.
Lumsden describió a Ford como “un miembro honorario de nuestro equipo de creación de whisky”, y señaló que el resultado combina la elegancia característica de Glenmorangie con “el carácter ácido y la estructura de las barricas tostadas de vino tinto portugués”.
El perfil de la botella
El whisky terminado combina la maduración en barricas de bourbon —sello de la casa— con una partida de destilado terminada en barricas tostadas de vino tinto portugués. El resultado despliega notas de cítricos, damasco, azúcar mascabo y caramelo de manteca, con un final de aceite de naranja, cuero y taninos de roble.
Se embotella con 46,5% de graduación alcohólica y tiene un precio de venta sugerido de 90 euros, unos U$S 100.
El lanzamiento se acompaña con una nueva entrega de Once Upon a Time in Scotland, filmada en Wyoming, el estado donde vive Ford, en la que el actor prueba el whisky terminado por primera vez y entrega un veredicto tan breve como efectivo: “Está bueno. Está muy bueno”.
Apalancarse en la Fórmula 1
La colaboración se apoya sobre otra apuesta reciente de la marca: Glenmorangie se convirtió el año pasado en el Whisky Oficial de la Fórmula 1, como parte del acuerdo de una década entre LVMH y la categoría. Con ese movimiento, la destilería se sumó a Moët & Chandon, TAG Heuer y Louis Vuitton entre las marcas del grupo de lujo con presencia en el automovilismo.
La lectura de negocio es clara: la alianza con Ford forma parte de un empuje más amplio de Glenmorangie para elevar su perfil global mediante asociaciones de alto impacto y el canal de travel retail premium, donde las ediciones limitadas juegan un rol cada vez más relevante para captar coleccionistas y consumidores internacionales.
Para la industria de bebidas de la región, el caso ofrece una señal sobre hacia dónde se mueve el marketing de destilados de alta gama: menos publicidad tradicional y más co-creación, narrativa audiovisual y experiencias físicas en los puntos de mayor tránsito de consumidores con alto poder adquisitivo.