La Contraloría chilena tomó razón del decreto que crea una categoría de vinos de menor graduación alcohólica. La norma habilita elaboraciones de entre 8,5° y 11,5°, sin modificar el estándar del vino tradicional, y apunta a captar nuevos consumidores y mercados de exportación. Si es vino o no es vino, una polémica que el gobierno cerró.
Chile dio un paso regulatorio relevante para su industria vitivinícola al habilitar la elaboración de vinos con graduación alcohólica desde 8,5°. El cambio crea una nueva categoría de “vinos de menor graduación alcohólica” dentro de los llamados vinos especiales, luego de que la Contraloría General de la República tomara razón del decreto impulsado por el Ministerio de Agricultura.
Hasta ahora, la normativa chilena establecía una graduación mínima de 11,5° para que un producto elaborado a partir de uvas pudiera comercializarse como vino destinado al consumo directo. La nueva regulación no modifica ni elimina ese estándar para los vinos tradicionales: abre una vía específica para alternativas con entre 8,5° y 11,5° de alcohol.
El anuncio se realizó en el marco del Día Nacional del Vino. El ministro de Agricultura, Jaime Campos, confirmó que el trámite administrativo ya fue superado y que sólo restaba la publicación en el Diario Oficial para que la norma comenzara a regir.
“Les comunico que anoche la Contraloría General de la República me informó que ya tomó razón del decreto, de manera que a partir de mañana va a ser norma permanente de la República”, sostuvo Campos.
La medida generó debate dentro de la industria, donde conviven quienes ven una oportunidad comercial y quienes temen que la nueva categoría altere la identidad del vino chileno. El Gobierno, sin embargo, plantea que se trata de sumar una opción, no de reemplazar la producción tradicional.
“Advertimos en un momento determinado que había una tendencia mundial que apuntaba al consumo de vino con menor graduación alcohólica y no estábamos llegando, desde un punto de vista económico y eficiente, a ese tipo de mercado”, explicó el ministro. “Nuestro deber como Ministerio de Agricultura era abrir esa posibilidad para quien quiera ocuparla. Porque ahí hay una posibilidad de negocios”.
Campos fue enfático sobre un punto: las bodegas podrán seguir elaborando vinos de 11,5° o más.
“El que quiere seguir produciendo vino de 11,5° para arriba, lo va a seguir produciendo. Nadie lo impide. Pero en un mundo económicamente tan complejo como el mundo vitivinícola actual no podíamos cerrarnos a esa posibilidad”, afirmó.
No es “agregar agua”: qué tipo de vinos habilita Chile
La decisión no autoriza a diluir vinos tradicionales para reducir la graduación. El ministro explicó que esa práctica está prohibida y puede ser detectada por los laboratorios del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).
“No es cosa que le echen agua para bajar la graduación alcohólica, porque eso los laboratorios del SAG lo detectan inmediatamente y esa es una práctica enológica que está absolutamente prohibida”, aclaró.
Los vinos de baja graduación deberán elaborarse exclusivamente a partir de uvas o mosto parcial o totalmente fermentado, mediante prácticas enológicas autorizadas. La menor graduación puede lograrse de manera natural, por ejemplo mediante cosechas más tempranas —antes de que la uva alcance su máxima acumulación de azúcares—, manejo vitícola y elección de zonas más frescas o australes.
La reglamentación, además, acerca a Chile al umbral de 8,5° empleado por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), según indicó el Ministerio de Agricultura.
Mercados nuevos: India, Filipinas, Bangladesh y Marruecos
La reforma se enlaza con una estrategia de apertura comercial más amplia. Paula Estévez, subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, sostuvo que el vino es una pieza central de la marca país y que Chile trabaja para ampliar los destinos de exportación.
“Nuestro vino chileno es parte esencial de nuestra marca Chile”, afirmó Estévez.
La funcionaria destacó la negociación del Acuerdo de Asociación Económica Integral con India. Actualmente, el vino chileno enfrenta un arancel de 150% para ingresar a ese mercado.
“Cuando cerremos nuestro acuerdo con la India vamos a ser muy competitivos en un país que tiene 1.400 millones de personas, con una clase media que está sofisticándose”, señaló.
Chile también anunció el cierre de negociaciones con Filipinas, el inicio de conversaciones con Bangladesh y avances en su acercamiento con Marruecos, presentado como puerta de entrada a África. Según Estévez, estos cuatro mercados reúnen cerca de 2.000 millones de personas y una clase media superior a 570 millones de potenciales consumidores.
“El sector vitivinícola chileno además ha salido a evolucionar junto con los mercados y los consumidores manteniendo una fuerte vocación exportadora y una reconocida presencia internacional”, sostuvo Estévez. “Esa capacidad de adaptación, sumada a la calidad y diversidad de nuestro sector, nos permite seguir ampliando los destinos para nuestros vinos y proyectando nuevas oportunidades de crecimiento”.
Vinexpo Explorer, otra vidriera internacional
En el mismo evento se anunció que Chile será sede de la octava edición de Vinexpo Explorer, prevista para noviembre de este año. La actividad reunirá a más de 50 compradores internacionales, que recorrerán valles y bodegas chilenas.
Para Alfonso Undurraga, presidente de Vinos de Chile, la instancia permitirá exhibir la diversidad de las zonas productoras y el trabajo de toda la cadena vitivinícola.
“Esta instancia nos permitirá mostrar en terreno la diversidad de nuestros valles, la calidad de nuestros vinos y el trabajo que realiza toda la cadena productiva para seguir posicionando a Chile entre los principales referentes vitivinícolas del mundo”, afirmó.
La habilitación de vinos desde 8,5° llega, así, como una respuesta regulatoria a un consumidor global que busca opciones más ligeras y a una industria que necesita diversificar su oferta. Para el vino chileno, el desafío será convertir esta nueva categoría en productos con identidad, calidad y demanda real, sin diluir el prestigio construido por sus vinos tradicionales.