Coca-Cola FEMSA puso en marcha su primera línea de producción de latas en Uruguay, tras una inversión de U$S 8,5 millones, y deja de depender de la importación desde Argentina para este formato. La nueva línea —la octava de la planta— puede producir 16.000 latas por hora, equivalente a 7,5 millones de unidades al mes, y marca un “antes y después” para la operación.
Un hito industrial: 100% de los refrescos, ahora made in Uruguay
Hasta ahora, todas las latas de Coca-Cola que se vendían en Uruguay llegaban importadas, principalmente desde Argentina. Con la nueva línea, instalada en la planta de Montevideo, Coca-Cola FEMSA Uruguay pasa a producir en el país el 100% de su portafolio de refrescos en todos sus empaques.
La inversión de U$S 8,5 millones permitió incorporar equipamiento traído desde Alemania en 200 contenedores, en un proyecto que llevó más de dos años de trabajo y que se traduce en la octava línea operativa de la planta. “Detrás de ese número hay cientos de análisis económicos y un equipo que armó, pieza por pieza, lo que fue literalmente ‘un lego gigante’”, describió Nuria Varela, directora de Operaciones de Coca-Cola FEMSA Uruguay, en diálogo con Forbes Uruguay.

Varela subrayó el impacto estratégico del proyecto: “Todos los países compiten por los recursos. Logramos ganar esa batalla para Uruguay”, dijo, en referencia a la puja interna dentro del sistema global de Coca-Cola FEMSA para captar inversiones.
Capacidad, formatos y foco en la trimarca Coca-Cola
La línea de latas tiene una capacidad de 16.000 unidades por hora y alrededor de 7,5 millones de latas al mes, según detallaron la compañía y medios locales. En una primera etapa, la producción se concentra en la trimarca Coca-Cola:
- Coca-Cola regular
- Coca-Cola Zero
- Coca-Cola Light
El primer formato lanzado al mercado es una lata más alta y estilizada de 310 ml, que ya se encuentra en góndolas y heladeras de grandes superficies y puntos de venta minoristas de todo el país. Estas presentaciones reemplazan a la lata importada de 354 ml que llegaba desde Argentina.
De cara a los próximos meses, la compañía ya adelantó nuevos lanzamientos. “Para el Mundial vamos a lanzar ediciones limitadas en 473 ml, con propuestas específicas para el consumidor”, anticipó Varela, marcando que el nuevo músculo productivo se usará también para innovaciones estacionales y temáticas.
Competitividad: menos dependencia externa y más velocidad al mercado
Uno de los grandes cambios que trae la producción local de latas es la reducción de la dependencia logística de la importación. Antes, cualquier ajuste en la demanda, en los formatos o en las promociones requería coordinar con plantas en otros países; ahora, Coca-Cola FEMSA Uruguay gana margen para reaccionar más rápido al mercado interno.
“Con esta línea dejamos de depender de la importación de latas desde Argentina y pasamos a fabricar localmente todo nuestro portafolio de refrescos”, explicó Varela. Esa autonomía operativa se vuelve clave en contextos de volatilidad cambiaria, restricciones comerciales o tensiones logísticas en la región, un escenario bien conocido para empresas de bebidas en el Cono Sur.
La nueva línea también abre espacio para otros segmentos, más allá de los refrescos tradicionales. “No solo en refrescos, sino también en aguas, isotónicos y jugos, acompañando distintos momentos de consumo”, añadió la ejecutiva.
Tecnología, eficiencia y compromiso de largo plazo
La línea de latas incorpora tecnología de última generación, completamente automatizada, con altos estándares de seguridad, eficiencia operativa y energética. Entre sus atributos, la empresa destaca un sistema de lubricación en seco que permite un ahorro significativo de agua y una empacadora con sistemas automáticos de apertura y cierre de horno.
“Celebramos la inauguración de nuestra nueva línea de producción, que nos permite fabricar en Uruguay todas las latas del portafolio de bebidas que comercializamos a nivel local. Esta inversión refleja el compromiso permanente de Coca-Cola FEMSA con el país y su potencial industrial”, afirmó Nuria Varela, al inaugurar oficialmente el proyecto.
Por su parte, el gerente general para Coca-Cola Argentina y Uruguay, Leonardo García, calificó la inversión como “un hito importante para Coca-Cola Uruguay” y subrayó el rol del sistema en la región: “Como sistema tenemos el gran objetivo de siempre apoyar el país en el que operamos, por eso celebramos esta inversión que permitirá seguir impulsando la industria local”.
Un mensaje para el Cono Sur: industrializar formatos estratégicos
Para el ecosistema de bebidas en Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia y Paraguay, el caso de Coca-Cola FEMSA Uruguay deja varias señales de negocio:
- La lata sigue siendo un formato clave para refrescos, aguas e isotónicos y justifica inversiones de U$S 8,5 millones en mercados relativamente pequeños cuando refuerza la autonomía productiva y la capacidad de innovación.
- La decisión de producir localmente permite mitigar riesgos de importación y ganar velocidad para lanzar ediciones especiales (como las previstas para el Mundial en 473 ml) que responden a campañas de marketing y picos de demanda.
- El hecho de que Uruguay ahora produzca el 100% de sus refrescos en todos sus empaques fortalece la integración industrial del sistema Coca-Cola en el Cono Sur y podría convertirse en referencia para otros mercados que aún dependen de plantas vecinas para ciertos formatos.
Como resumió Forbes Uruguay, para la embotelladora esto marca “un antes y un después para la industria local”: por primera vez en más de 80 años de historia en el país, las latas de Coca-Cola que llegan a los consumidores uruguayos se llenan, se sellan y se distribuyen desde una planta nacional.