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Mayo confirma la tendencia: las exportaciones de vino argentino arrancaron 2026 con una señal que la industria necesitaba: después de dos años de caída, los envíos al exterior volvieron a crecer y acumulan un aumento del 15% en volumen en los primeros cinco meses del año, con un fuerte protagonismo del granel y de los vinos blancos.

Según el informe presentado por el gobierno argentino, basado en datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el mercado externo tuvo en mayo un crecimiento del 8,9% interanual en volumen, extendiendo una racha positiva que ya se había visto en marzo y abril.

Los números clave que destaca el medio mendocino:

  • Entre enero y mayo de 2026, Argentina exportó 854.443 hectolitros de vino, un 15% más que en el mismo período de 2025.
  • En marzo, las exportaciones de vino crecieron 22,8% interanual.
  • En abril, el salto fue de 21,9%, hasta 20,5 millones de litros, con un crecimiento del 82,7% en el vino a granel.

Con estos datos sobre la mesa, MDZ concluye que “el balance de los primeros cinco meses del año permite afirmar que la vitivinicultura argentina recuperó dinamismo exportador”.

El motor del rebote: el vino a granel

Como viene sucediendo desde principios de año, el gran responsable del crecimiento en volumen es el vino a granel.

Entre enero y mayo:

  • Las exportaciones de vino a granel crecieron 61,9%, pasando de 176.001 hectolitros a 285.028 hectolitros.

Ya en los informes anteriores del INV, el patrón era claro:

  • En enero, las exportaciones totales de vino subieron 17,9%, con los graneles creciendo 59,1% y el fraccionado solo 3,4%.
  • En marzo, el volumen total exportado de vinos aumentó 22,8%, impulsado por un salto del 51,2% en el granel, mientras que el fraccionado creció 13,1%.

Es decir, el rebote actual se explica en buena medida por un mix más “comoditizado”: más litros vendiéndose como insumo para terceros (mezclas, marcas propias, cortes en otros países) y un avance bastante más moderado del vino embotellado de mayor valor agregado.

Más litros, pocos dólares extra

En paralelo al aumento de volumen, el valor en dólares muestra un crecimiento mucho más moderado.

Para el período enero–marzo de 2026, el INV informó que:

  • Las exportaciones de vinos y mostos alcanzaron U$S 176,8 millones FOB, con una mejora del 5,9% interanual.

En enero, por ejemplo:

  • El valor FOB de las ventas externas de vino subió 5,5%, pasando de U$S 38,6 millones a U$S 40,7 millones.

La lectura es clara:

  • El volumen crece a doble dígito (15% en cinco meses, 22,8% en marzo, 21,9% en abril).
  • El valor en dólares crece mucho menos (entre 5,5% y 5,9% según el corte).

Dicho de otro modo, se exporta más, pero no mucho mejor. El fuerte aporte del granel —donde el precio promedio por litro es sensiblemente menor que en el vino fraccionado, especialmente el premium— mejora los números físicos, pero limita el salto en facturación y en margen.

Blancos y granel, la combinación ganadora (por ahora)

El informe de MDZ subraya dos tendencias dentro del portafolio exportador:

  • El protagonismo del vino blanco en el crecimiento reciente.
  • El rol del granel como segmento que empuja casi en soledad el aumento de los envíos.

Esa foto encaja con lo que vienen mostrando otras estadísticas:

  • En enero de 2026, las ventas de vino a granel sin mención varietal aumentaron 417,4% interanual, según datos del INV citados por la prensa mendocina.
  • En febrero, el vino a granel creció 55,7% y el fraccionado de mayor valor cayó 7,7%, con un resultado global de más litros, pero menos dólares.

MDZ resume esta dinámica en una idea que sintetiza bien el momento: los datos permiten hablar de una “recuperación del dinamismo exportador”, pero con un perfil donde el granel es claramente el motor y el vino embotellado premium sigue sin recuperar del todo el terreno perdido.

Qué significa este rebote para la industria

Para las bodegas y productores del Cono Sur, la nota deja varias claves:

  • Alivio de corto plazo: el aumento del 15% en volumen exportado entre enero y mayo y las subas de más del 20% en marzo y abril ofrecen oxígeno a una vitivinicultura golpeada por caída del consumo interno y baja de precios reales.
  • Dependencia del granel: el crecimiento del 61,9% en granel en cinco meses confirma que el canal sigue siendo el “comodín” para descomprimir stocks y mover volumen, pero también refuerza la exposición a ciclos de precio bajos y a una identidad de origen menos visible.
  • Desafío en valor: con un incremento en dólares que se mueve en torno al 5,5%–5,9% frente a aumentos de volumen de dos dígitos, la mejora de facturación no alcanza por sí sola para compensar costos internos, inflación y atraso cambiario.

En síntesis, el vino argentino vuelve a sonreír, pero con la mitad de la boca: el rebote exportador es real, se apoya en datos concretos del INV y se sostiene ya por varios meses, pero la discusión de fondo —cómo recuperar valor, reposicionarse en segmentos premium y reducir la dependencia del granel— sigue completamente abierta.


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