En el marco del Día Mundial del Medioambiente, el sistema Coca-Cola en Uruguay –integrado por Coca-Cola Uruguay y su socio embotellador Coca-Cola FEMSA Uruguay– mostró avances concretos en tres frentes clave: cuidado del agua, conservación de ecosistemas y gestión responsable de residuos.
Uno de los ejes centrales de la estrategia es el cuidado del agua, tanto en la eficiencia dentro de la planta como en la protección de las fuentes que abastecen al país. Desde 2017, Coca-Cola Uruguay trabaja junto a la Fundación Instituto del Río Negro (INDRA) en proyectos de conservación de bosque nativo y restauración de ecosistemas en los departamentos de Rivera y Florida.
En estos casi diez años de trabajo articulado con productores rurales y gobiernos departamentales, las iniciativas ya alcanzaron más de 3.000 hectáreas de bosque nativo y áreas clave para el agua, con manejo sustentable de suelos y pastizales. El objetivo es claro: proteger nacientes, humedales y zonas de recarga hídrica para asegurar, a largo plazo, la disponibilidad de agua en cuencas estratégicas.
En 2025, Coca-Cola FEMSA Uruguay se incorporó formalmente al proyecto que se desarrolla en Florida, sumando 150 hectáreas adicionales de bosque nativo a las 1.000 hectáreas que ya contaban con protección desde 2023. Esta ampliación permitió incluir dos nuevos productores locales, alcanzando un total de 18 productores que adoptan prácticas productivas sostenibles bajo acuerdos de conservación.
A partir de estas acciones, el sistema Coca-Cola Uruguay busca consolidar una matriz de trabajo que combine conservación ambiental, sostenibilidad productiva y desarrollo local en territorios clave para el abastecimiento de agua del país.
1.700 m³ menos de agua potable al mes en la planta
En paralelo al trabajo en territorio, Coca-Cola FEMSA Uruguay viene ajustando la eficiencia hídrica dentro de su planta de producción, reduciendo de manera significativa el consumo de agua potable en sus procesos secundarios.
A través de un proyecto de recuperación, reciclaje y reutilización de efluentes industriales, la embotelladora logró recortar aproximadamente 1.700 metros cúbicos mensuales de consumo de agua potable.
El esquema se apoya en dos tecnologías clave:
- Un sistema de ultrafiltración, que permite obtener agua tratada de buena calidad a partir de efluentes industriales y reutilizarla en tareas de riego, limpieza y usos sanitarios.
- Un sistema de ósmosis inversa, que procesa efluentes para generar agua destinada a servicios auxiliares industriales, como condensadores evaporativos, torres de enfriamiento y lubricación de líneas de transporte, con una reducción adicional cercana a los 1.000 m³ por mes.
En conjunto, estas iniciativas permiten que una parte sustancial del agua utilizada en actividades no directamente vinculadas con la bebida no provenga de la red potable, sino de un circuito interno de tratamiento y reutilización, alineado con la meta regional de FEMSA de reducir la relación litros de agua por litro de bebida producida y avanzar hacia una huella hídrica positiva.
Programa “Zero Waste”: 95% de los residuos recuperados
Otro frente donde el sistema Coca-Cola Uruguay muestra resultados medibles es la gestión de residuos industriales. La planta de FEMSA en el país se alinea al programa global “Zero Waste”, basado en la estrategia de las 3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar.
Durante el último año, la embotelladora consiguió recuperar el 95% de los residuos generados en su planta para destinarlos a procesos de reciclaje y valorización, evitando su disposición en rellenos sanitarios. En ejercicios anteriores, ya se habían comunicado tasas de recuperación en torno al 93%, lo que muestra una tendencia de mejora continua.
Para alcanzar este nivel, la compañía implementó un sistema integral de gestión de residuos, que incluye:
- Separación en origen y clasificación de materiales (cartón, plásticos, vidrio, metales, etc.).
- Compostaje de residuos orgánicos.
- Capacitación interna para colaboradores sobre buenas prácticas de segregación y reducción.
- Acciones específicas para reducir el uso de materiales descartables dentro de las operaciones diarias.
Estas medidas se complementan con los compromisos globales de Coca-Cola de avanzar hacia empaques 100% reciclables, aumentar el contenido de material reciclado y recolectar y reciclar el equivalente al 100% de los envases que pone en el mercado para 2030.
Un modelo que combina negocio y resiliencia comunitaria
Más allá de los números, el relato que construye el sistema Coca-Cola en Uruguay tiene un hilo conductor: vincular su escala operativa con un impacto positivo tangible sobre recursos críticos como el agua y el manejo de residuos. El trabajo conjunto con INDRA y los productores rurales en Rivera y Florida muestra cómo una compañía de consumo masivo puede ir más allá de sus fronteras fabriles para incidir en la salud de ecosistemas completos.
Al mismo tiempo, los avances en eficiencia hídrica y en recuperación de residuos dentro de la planta refuerzan un modelo de producción más eficiente y responsable, que no solo responde a metas corporativas de sostenibilidad, sino también a una creciente expectativa social y regulatoria sobre el desempeño ambiental de las grandes marcas.
Con estos proyectos, el sistema Coca-Cola Uruguay busca posicionarse como un actor relevante en la agenda de economía circular y gestión del agua en la región. Y deja un mensaje claro para el resto de la industria de bebidas: la conversación ya no es si hay que invertir en sostenibilidad, sino cómo y con qué métricas concretas se demuestra ese compromiso en el territorio y en la operación de todos los días.