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Crece la preocupación por el incremento de los costos de producción, la incidencia de las retenciones y los valores bajos que pagan las compañías lácteas. Cooperativas y tamberos sienten más que nunca la fuerte presión de los insumos atados al valor del dólar.

“Entre los productores de tambos pequeños y medianos de la Región y, en general, en el resto de las zonas productivas, crece la preocupación por el incremento de los costos de producción, la incidencia de las retenciones y los valores que paga la industria” explica en su columna el periodista Esteban Pérez Fernández en el diario El Día de la ciudad de La Plata.

Los tambos pequeños y medianos de la cuenca lechera argentina recibieron en el mes de agosto por la leche entregada a la industria un precio hasta un 6% por debajo del valor oficial de referencia que publicó el Ministerio de Agricultura de la Nación, ya que según informó la Dirección Nacional de Lechería el valor promedio abonado por las usinas alcanzó los 32,50 pesos por litro (0,33 dólares al cambio oficial 0,18 al valor del mercado libre).

Una actividad que cada año se concentra más y más. Los 350 tambos más grandes de la Argentina producen lo mismo que los más de 6.000 tambos más chicos.

El dato lo dió al diario El Día el productor de suipachense Horacio Salaverri, presidente de CARBAP (Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa), al explicar que “en estos momentos la lechería está atravesando una situación compleja porque hay un encarecimiento importante de los costos, que están dolarizados, Cuando hay una brecha cambiaría tan grande nos afecta en los insumos, que no se rigen por el dólar oficial sino el paralelo. Y por otro lado se produjo un amesetamiento en el valor del litro de leche que complica por la suba de costos”.

La situación de la lechería en la Argentina es crónica, como sucede con la industria de la carne, el destino financiero de los productores está atado a los designios de los cambios de gobiernos y de funcionarios políticos con escasa experiencia en los sectores que les toca dirigir y mucho menos en cualquier tipo de experiencia productiva.

El productor agropecuario y dirigente sostuvo que “la lechería lo que necesita es tener competitividad en las exportaciones, porque le toca competir en el mundo con Canadá, Australia, Estados Unidos y Nueva Zelanda, que son los grandes productores y exportadores de leche. Sí a eso le cargamos la mochila del 9% de retenciones que tiene el productor argentino genera un panorama complejo. Por eso creo que la evolución de la lechería está atada a una mejor performance en las exportaciones y para eso necesita un quite de retenciones, un mejoramiento en la paridad cambiaría y una ingreso mejor en el reembolso de exportaciones, además de una visión distinta desde la industria argentina del valor en tranquera que tiene que ser modificado”.

La renegociación de paritaria por parte de las industrias influye aún más que la estacionalidad en esta quietud de precios que frena los planes de muchos a la hora de invertir en tecnología, instalaciones y en definitiva, adelantos para la producción.

La producción en la Argentina viene creciendo, pero este ano estará lejos del 7% de 2020. Al mes de agosto hay algo más de 3% más de materia prima y el balance anual podría estar en ese mismo rango. Esto se puede traducir como 1.000 millones de litros más de leche por encima de lo sumado en 2019.

Las exportaciones este año estarían creciendo 15% y se acerca el total vendido al exterior a los 3.000 millones de litros de leche. Pero no en cuanto al valor, lo cual podría ser más importante sí no existieran conflictos globales de logística. En 2015 habían sido 1.124 millones de dólares y 332 mil toneladas, correspondiendo entonces al 18% de la producción, mientras que 2020 se despega de las estadísticas con 1.140 millones de dólares, a partir de 373 mil toneladas de producto lo cual representa al 25% de la producción nacional. Sin embargo se está lejos de los récords de precios de los años 2011, 2012, 2013 y 2014, donde el mundo salvó las malas decisiones internas, dice el portal comercial agropecuario Agrofy.

Una industria cada día más concentrada

Producir menos leche significa reducir la facturación al mínimo, y como estrategia general, achicar gastos tampoco resulta saludable ya que también termina reduciendo producción e ingreso económico.

El consumo interno en 2020 subió por el aislamiento, por la conciencia alimentaria, pero las cifras de 2021 comenzaron a mostrar un deterioro interanual, muy influido por el impacto inflacionario, por lo tanto la alternativa de producir más, obligará a vender al exterior cada vez con mayor íntensídad, aunque la política sólo disfrute de cifras y no promueva acciones.

“No comparto con el Director Nacional de Lechería que estemos pasando el mejor momento, es evidente. Hace años que el tambero chico la viene peleando sin tecnología, sin modernización”, replicó Gustavo Augel, productor en la localidad bonaerense de Lobos, referente de CARBAP en el sector.

La falta de atención a la mayor cantidad de productores, los chicos, los que suman más del 60% de las unidades productivas, aunque con algo más del 25 por ciento de la producción, necesitan el desarrollo de estrategias que frenen la tendencia global de la concentración. Augel es un activista del tambo, así lo muestra en sus redes sociales, pero también interviene en iniciativas solidarias como el #DesafioTambero que viene de sumar 3.836,02 kilómetros, que se transformarán en litros de leche para donar al Banco de Alimentos de Tandil.

El artículo del diario el Día cuenta asegura que “hace algunos meses formó un grupo de whatsapp en el que ínteractuan unos 45 productores chicos de diferentes cuencas, donde todo el tiempo se debate por los precios, porque los de menor volumen se alejan cada vez más del promedio del Siglea, la falta de financiación, los valores de las vaquillonas que se alejan de los pequeños productores, las vacas de descarte que no tenían salida a China y ahora esperan recuperar ritmo”.

Para Marcelo Aimaro, el presidente de la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe, “hay una disociación en lo que ven los funcionarios sobre la realidad del productor, que no cubre los costos, que hay una mala distribución de fondos en la cadena, que seguimos hablando de pago por sólidos, pero cobramos la leche por litros”.

En definitiva, el tambero, productor y empresario agropecuario, tendría, según ese cálculo, un nivel de retiro tentador teniendo en cuenta el capital invertido y la exigencia del trabajo en el tambo y los altos riesgos que conlleva toda actividad en el campo, y eso en caso de que haya rentabilidad en la actividad, lo que no sucedió durante los últimos 10 años.


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