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Mientras el consumo de vino se desploma en el mundo, los australianos arrancan millones de vides en las principales regiones vitivinícolas. Según Wine Australia, es probable que otras miles de plantas también sean eliminadas mientras las exportaciones sigan bajando.

En los últimos años, la industria vitivinícola australiana se ha enfrentado a importantes impactos negativos como la pandemia, las interrupciones en el transporte, los aranceles internacionales sobre las exportaciones, el cambio climático y ahora una fuerte tendencia de baja de consumo en los principales destinos del vino tranquilo australiano.

Siguiendo la saga de malas noticias, además de la baja del consumo interno, las exportaciones de vino australiano están desde el año pasado en una muy fuerte baja, con pérdidas de dos dígitos en los mercados clave del segmento de los vinos de menor costo. Ante semejante escenario, los productores no dudan en buscar otras oportunidades y sin mucho remordimiento arrancan plantas de miles de hectáreas -acres para ellos- y muy posiblemente ese proceso continúe.

Según un informe de la agencia de noticias Reuters, hasta una cuarta parte de las vides en zonas productoras como Griffith deben ser arrancadas para equilibrar la sobreproducción.

El informe estima que eso destruiría más de 20 millones de vides en 12.000 acres (cerca de 5.000 hectáreas), más o menos el 8% de la superficie total de viñedos del país oceánico.

El golpe más fuerte se lo lleva el segmento de los vinos tintos más baratos de la región, un estilo por el que Australia se hizo famoso en sus principales mercados de Asia, América del Norte y Europa.

Pero según el informe de Reuters, la desaceleración de la demanda ha dejado a los productores de vino de Australia con más de 2.000 millones de litros almacenados, ya sea para convertirlos en desechos o descargarlos a precios reducidos.

En julio pasado, Wine Australia, el organismo industrial de la región, publicó un informe que revelaba que en el año que finalizó en junio de 2023, las exportaciones cayeron un 10 % en valor y un 1 % en volumen, unos números no tan malos si se compara con los de Argentina o España.

Los principales impulsores de esta caída fueron una reducción de las exportaciones de menor precio a Estados Unidos y una caída continua en el Reino Unido, y los aranceles quinquenales impuestos por China.

La caída del vino australiano refleja tendencias más amplias para la categoría: según IWSR, los volúmenes de vino tranquilo en 20 mercados clave cayeron un 4% en el primer semestre de 2023.

En un informe reciente, la IWSR afirmó que “los principales mercados del vino, como Francia e Italia, han estado en declive estructural durante décadas, mientras que Estados Unidos, el mercado de vino más valioso del mundo, parece estar en un ciclo descendente prolongado”.

“Entre los mercados de vino emergentes, el consumo en Brasil aumentó durante el Covid, pero desde entonces ha disminuido a medida que los consumidores cambian el vino por la cerveza en el local, en línea con los comportamientos previos a la pandemia”.

de acuerdo a los datos recogidos en diferentes mercados, el proceso de premiumización que aumentó el valor de venta de los vinos de todo el mundo afectó de manera considerable el consumo masivo de los vinos tranquilos que por el momento la industria no encuentra el modo de revertir las tendencias que provocaron que muchos consumidores se volvieran nuevamente a la cerveza.


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