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Tal como preveían los analistas, después de una de las sequías más importantes de la historia de Brasil, ya se comienza a ver sus efectos entre los cafetos que además se vieron afectados por heladas. La baja de la cosecha 2022 ya se estima que será menor en un 20% pero hasta fin de enero puede ser peor.

La agencia internacional de noticias Reuters consignó ayer que “los expertos en café que trabajan para las corredurías de materias primas recorren las estrechas y sinuosas carreteras del estado brasileño de Minas Gerais para comprobar las perspectivas de la cosecha de 2022, en momentos en que los precios se acercan a sus niveles más altos de los últimos 10 años”.

El 2021 no fue un gran año en los cafetales pero según los analistas el 2022 puede ser peor todavía. “Este ha sido un año difícil para el cultivo del café en Brasil, el mayor productor mundial. Los precios subieron después de que una sequía y las posteriores heladas arruinaran hasta el 20% de los cafetos, lo que afectó a la producción futura”.

El café nuestro de cada día, seriamente afectado por el cambio climático, toca sus precios más altos en 10 años y la sequía y las heladas pueden hacerlo subir aún más y más. La crisis de la logística mundial le dará otro empujoncito hacia arriba a los precios. En Febrero se sabrá la verdad.

En los próximos 50 días se sabrá realmente hasta donde el cambio climático está afectando a los campos de café, “hasta ahora, quienes estudian los cultivos han elaborado amplias estimaciones para la cosecha de 2022, aunque los operadores siguen apostando a una cosecha menos fecunda. Quienes recorren los campos descubrirá la verdad de aquí a finales de enero, el momento óptimo para evaluar la cosecha.”

“Las lluvias que siguieron a las heladas y a la sequía produjeron una buena floración, pero ahora tenemos que ver cuántas de ellas se convertirán en cerezas”, le dijo a Reuters Ryan Delany, analista jefe de Coffee Trading Academy LLC, con sede en Estados Unidos.

Los futuros del café arábiga en el mercado ICE ganaron más del 90% este año tras la sequía, las heladas y luego la escasez mundial de contenedores que dificultó el transporte. La subida de precios llevó a los agricultores de Brasil, Colombia y otros países a incumplir las entregas de café vendido previamente.

Durante las giras, los expertos intentan contar las cerezas en las ramas para elaborar proyecciones más detalladas. Hasta ahora, las estimaciones publicadas varían mucho.

La analista de materias primas Judy Ganes, quien estuvo recientemente en Brasil con su colega Shawn Hackett, estimó la producción de arábiga de Brasil en unos 36 millones de sacos, una de las proyecciones más bajas del mercado.

Ganes afirma que la salud vegetal de los árboles se vio dañada por la sequía y las heladas, algo que otros no tienen en cuenta. Espera que la cosecha total de Brasil (incluida la variedad robusta) sea de 55 millones de sacos, lejos de la cosecha récord de 2020, el anterior año comparable en el ciclo de producción bienal, que alcanzó unos 70 millones de sacos.

Jonas Ferraresso, agrónomo cafetero brasileño, dice que la floración fue generalizada tras las lluvias de octubre, pero la conversión en fruto fue inferior a la normal.

“Muchos árboles desarrollaron nuevas hojas en las ramas en lugar de bayas, un desarrollo inusual probablemente relacionado con la dura sequía de principios de año”, dijo.

Rabobank, especializado en financiación agrícola, espera una cosecha de 66,5 millones de sacos, no muy lejos del récord, y añade que esa producción generaría un superávit mundial de 3 millones de sacos y reduciría los precios por debajo de 2 dólares la libra en 2022. La correduría estadounidense Cardiff Coffee prevé una producción de 63,1 millones de sacos.

Paulo Armelin administra una finca de 220 hectáreas en la zona de Patrocinio, Minas Gerais, donde las heladas fueron más fuertes. Dijo que alrededor del 20% de sus campos se vieron afectados por la ola de frío y no producirán el próximo año, pero el resto no se vio afectado.

“Al menos en mi finca, la floración fue buena y la conversión a cerezas parece buena”, dijo.

(Reporte de Marcelo Teixeira en Nueva York y Roberto Samora en Sao Paulo; Editado en Español por Ricardo Figueroa)


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