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57 senadores de republicanos y demócratas, enviaron una carta al Congreso pidiendo extender permanentemente el alivio de las tasas de impuestos especiales federales existentes para los productores de bebidas alcohólicas. El presidente Donald Trump implementó originalmente los recortes de impuestos en 2017 y estos beneficios expirarán a partir de enero de 2021. Analistas políticos creen que será difícil hacerlo en este período gubernamental.

Como muchas otras industrias, los fabricantes de cerveza, vino, sidra y hidromiel se han visto fuertemente afectados por la pandemia. En mayo, Blue Mountain Brewery y Harpoon Brewery dijeron al portal especializado Food Dive que se no sabían como iban a resistir tantos meses de bajas ventas. En Blue Mountain Brewery, las ventas semanales en mayo fueron el 15% de los ingresos generados durante las operaciones normales. En Harpoon Brewery, los ingresos bajaron un 30% en comparación con los meses anteriores a la declaración oficial de la pandemia.

La coalición de políticos y lobbystas argumenta que los destiladores artesanales, los cerveceros y los viñateros ya han “experimentado una disminución dramática en los ingresos” debido al cierre de establecimientos. 

Claro, no estamos hablando de dos casos puntuales, de una anomalía del sistema. Nathan Greene, analista de Beverage Marketing Corporation, comentó que hasta el 30% de las cervecerías artesanales que existían en 2019 no sobrevivirán a la pandemia. Dado que la industria artesanal representa más del 25% del mercado de cerveza de 116.000 millones de dólares en EE.UU., según la Asociación de Cerveceros, perder un tercio de estas empresas no es un buen augurio para los miles de empleados y empresas de servicios que dependen de las cervezas que se venden en estas instalaciones.

El tema es que este asunto no se queda ahí nomás. Hay claros indicios que los efectos de la pandemia se están propagando por toda la categoría de bebidas alcohólicas. Durante el período de seis semanas que terminó el 11 de abril, la consultora de datos Nielsen dijo que había alrededor de 1.900 cervezas, bebidas de malta con sabor y artículos de sidra menos a la venta en toda la categoría. 

Con el vino pasó algo parecido y a la pandemia se sumó la tragedia de una temporada de incendios forestales en el oeste de los EE.UU. y un estudio del Consejo de Spirits Destilados de los Estados Unidos (DISCUS)  en agosto confirmó que los destiladores artesanales perdieron el 41% de sus ventas o, para ser más claros, unos 700 millones de dólares menos en ingresos debido a la pandemia de coronavirus.

¿Pasó lo peor?

Lo único cierto que se sabe es que el final de la pandemia no tiene fecha, por eso, pagar más impuestos además de pérdidas asombrosas puede ser la gota que derrame el vaso para muchas de estas empresas que se mantienen en un estado casi milagroso. Por ello, el proyecto de ley de desgravación fiscal, denominada Ley de reforma fiscal y modernización de las bebidas artesanales, se amplió el año pasado, lo que indica que la medida cuenta con un fuerte apoyo.

Los senadores no son los únicos que abogan por la continuación de estos impuestos especiales. Una gran cantidad de grupos empresariales, incluidos el Instituto de la Cerveza, la Asociación Nacional de Restaurantes y la Asociación Nacional de Productores de Cebada se están reuniendo en solidaridad para persuadir al Congreso de que alivie esta carga fiscal. Además de promover la extensión de la desgravación fiscal federal para los productores de alcohol, grupos de toda la cadena de suministro de cerveza formaron una nueva coalición esta semana llamada Save the Beer Economy.

A pesar de su popularidad, no hay garantía de que la extensión del impuesto especial se materialice. The Hill informó que es poco probable que los legisladores que proponen esta medida de desgravación fiscal como una propuesta independiente la vean aprobada en las semanas restantes del año, cuando hay otros asuntos urgentes. El Congreso debe aprobar una legislación antes del 11 de diciembre para evitar un cierre del gobierno, y ambas partes también están trabajando para comprometerse con un paquete de estímulo para el próximo año. Los senadores podrían agregar la extensión de la desgravación fiscal al alcohol a cualquiera de las leyes, aunque no hay garantía de que llegue a la sala.

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