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La revista inglesa The Economist resalta en su última publicación la evolución de Chile como potencia vitivinícola mundial no solo por la evolución de sus ventas a China y al mundo sino también por su capacidad técnica para potenciar el valor de sus vides en un medio ambiente que consideran ideal. La visión europea de la Patagonia.

La industria del vino de Chile ha pasado de ser un remanso a una potencia mundial, así describen el fenómeno exportador chileno en la revista inglesa The Economist. Y continúan esa descripción general con una particular descripción de sus viñedos a los que consideran bendecidos con pocas plagas, veranos cálidos y bajos costos. Eso le ha ayudado a convertirse en el mayor exportador de vino no europeo del mundo por volumen. Según los datos que aporta el medio, afirman que “ahora mismo está tomando China por asalto; sólo Australia y Francia envían más vino allí”.

Claro, destacan “la ausencia de tarifas” como una gran ayuda. Y continúa: “Desde que Chile firmó un acuerdo comercial con China en 2006, el valor de sus exportaciones de vino a ese país se ha disparado de 5 millones a 250 millones de dólares en 2019. Otro factor es la capacidad de Chile para producir vino de marca especial y envasado para el mercado chino. conocido en el comercio como vino de “marca privada”. Esto requiere no solo un buen gancho, sino también un etiquetado y un embotellado impecable: la bebida a menudo se regala, por lo que la botella tiene que verse realmente para impresionar. 

El vino chileno enviado a China tiene un precio promedio de 33,11 dólares la caja, un precio que incluye todos los costos hasta su carga en un barco, más de un 20% más alto en comparación con los 27,42 dólares del vino enviado a su otro gran cliente, los Estados Unidos.

Ante esta diferencia de precios y esta enorme capacidad de adaptar su producto a los consumidores locales, el vino chileno se ha vuelto uno de los preferidos de los chinos, sólo superado por los provenientes de Australia y Francia. Claro, desde hace unos meses, de Australia no llegan más vinos que no sean a través del mercado negro, una razón más para que el negocio del vino chileno siga en aumento en China.

Cifras de exportaciones

Poco antes de terminando el año 2020, las exportaciones totales de vino no mostraron alza ni baja en el volumen total exportado comparado con igual periodo del año 2019, indicó la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), en términos de valor, se observó una disminución de 3,9% entre 2019 y 2020.

“Las exportaciones de vino con denominación de origen durante enero-noviembre de 2020 acumularon 415,8 millones de litros por un monto total de 1.301,4 millones de dólares lo que representa un aumento de 2,0% en volumen y reducción de 1,6% en valor en comparación con lo exportado en el mismo periodo de 2019″, señaló la Odepa en un boletín.

Los principales destinos de estas exportaciones fueron Brasil, China y Estados Unidos. El “Vino a granel” redujo sus volúmenes exportados en el periodo llegando a 320,9 millones de litros (3,1% inferior a lo exportado en el mismo periodo 2019), por un monto de 265,2 millones de dólares (14,8% inferior al año anterior). Esta vez los principales países de destino fueron Estados Unidos, Reino Unido y China.

La categoría de “Vinos en recipientes” con capacidad superior a 2 litros, pero inferior o igual a 10 litros, fue la categoría que tuvo mayores alzas en el periodo: entre enero y noviembre 2020 se exportaron 21,5 millones de litros (25,8% superior al año anterior), por un monto total de 39,7 millones de dólares (24% superior al año anterior). En el caso los destinos cambiaron, los principales destinos fueron Noruega, Suecia y Finlandia.

El único punto negativo en la planilla de exportaciones resultaron los espumantes que fueron los más afectados del periodo con bajas de 24,4% en volumen y 20% en valor en relación con igual periodo del año 2019.

El ojo europeo sobre Chile y la Patagonia

Ya el año pasado los analistas de la revista The Economist habían puesto sus ojos en la performance de la industria vitivinícola chilena. En ese momento tomaron un trabajo publicado por el Journal of Wine Research, un estudio realizado por Hans Schultz (Centro de Investigación de Geisenheim, Alemania) y Gregory V. Jones, titulado “Cambios históricos y futuros inducidos por el clima en la viticultura“.

De ese trabajo extrajeron conclusiones que afirman que “Los enólogos de hoy solo pueden estar de acuerdo, a sus expensas. Las uvas de vinificación son muy sensibles al clima. Demasiado calor y acumulan exceso de azúcar, produciendo vinos demasiado alcohólicos y flácidos. No es suficiente y la fruta se convierte en un licor ácido. Es por eso que la mayoría de las regiones vitivinícolas se encuentran en áreas donde las temperaturas promedio caen entre 12 ° C y 22 ° C durante la temporada de crecimiento (abril a octubre en el hemisferio norte; octubre a abril en el sur). 50 °. Sin embargo, a medida que el planeta se calienta, esas bandas se mueven hacia los polos (ver mapa). Un estudio reciente calcula que la frontera norte del cultivo de la vid en Europa podría avanzar de 20 a 60 km cada década desde ahora hasta 2050.

El informe sobre el clima al que hace referencia la revista inglesa fue publicado en diciembre de 2010, hace ya 10 años.

Esto ha llevado a algunos científicos a predecir la extinción de vinos que son casi sinónimos del propio líquido, como los pinot noirs de Borgoña o los claretes de Burdeos. Por el contrario, aquellos que tienden a ver los vasos medio llenos esperan que surja una nueva ola de grands crus de terruños anteriormente improbables como Sussex y Escandinavia. 

Muchas de las propiedades más importantes de la actualidad ya están bajo presión. Los viticultores están recolectando sus uvas tres semanas antes que en la década de 1960. Muchos de ellos se ven obligados a cosechar de noche, para garantizar que el calor de los días de verano no provoque la oxidación de las uvas. 

Los productores canadienses están plantando vides cada vez más al norte. Los maestros bodegueros argentinos se están aventurando hacia el sur hasta la Patagonia. Y, en Chile, donde las regiones vitivinícolas llevan el nombre de los valles, los productores se dirigen hacia las colinas más frescas del país.

En la Argentina son cada vez mayores las inversiones de viticultores españoles, franceses, italianos y estadounidenses que compran cientos de hectáreas de vides, le agregan inversiones en técnica, enología y en algunos casos como italianos y franceses ya están obteniendo productos de alta calidad comparables a los mejores ejemplares de las tradicionales vides europeas.

A partir de estas conclusiones del estudio del Centro de Investigación de Geisenheim, Alemania, y de los resultados de las inversiones extranjeras en la zona de la Patagonia (Chile y Argentina) y Cuyo, es que los analistas del medio inglés ven con mayor atención no solo la evolución de las vides en Chile sino también las de la Argentina que ya en este 2020 fue uno de los dos países del mundo con índices positivos en sus colocaciones vínicas en todo el mundo y particularmente por sus ventas a granel en España, China, Estados Unidos y el Reino Unido.


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1 Comment

  • stornobrzinol, junio 11, 2021 @ 7:11 am Reply

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