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En Europa se calienta la demanda de productos primarios y en Asia, con la locomotora China, también. En Brasil pierde fuerza la producción local mientras lucha por sobrevivir a la crisis sanitaria. La industria láctea argentina da señales de vida en el cuarto trimestre de 2020 con un leve avance del 0,6% en comparación con el último trimestre de 2019. La vacunación será clave para sostener el aumento de la demanda mundial.

En línea con el panorama trazado por la secretaria ejecutiva de la UE, que vinculó el futuro exportador al avance de la vacunación en otros países, especialistas en comercio exterior afirman que la consolidación del comercio seguirá dependiendo del grado de avance de la lucha frente a la pandemia. La demanda proveniente del mundo desarrollado podrá ganar impulso en la medida que no surjan nuevos rebrotes y la vacunación en los países productores se realicen a buen ritmo.

En la Argentina, en el 2020 la cadena láctea superó los 11.100 millones de litros de producción y exportó por un volumen equivalente a 2.234 millones de litros (20,2% del total). Ese gran aumento de producción (+7,4% i.a., 770 millones de litros) difícilmente podía ser absorbido por el mercado interno argentino. Estos volúmenes, tanto de producción como de exportaciones, son los más elevados desde la crisis de finales de 2015.

La ecuación de los tambos argentinos se complicó no sólo por el hecho que la leche cruda no logró acompañar la inflación, sino también porque algunos de sus costos más relevantes fueron a mucha más velocidad que esta última. 

El significativo aumento de los costos de producción -a niveles récord en Brasil con el maíz y la soja- está limitando el crecimiento de la oferta en el campo. Las perspectivas para el primer semestre de 2021 siguen siendo de oferta lenta, dado que los márgenes de los productores continúan sufriendo por la estabilidad forzosa de los precios y el inmanejable aumento de los costos de los alimentos.

En cuanto a la demanda de lácteos en Brasil, el fin de las ayudas de emergencia en diciembre de 2020, tuvo un impacto negativo significativo en el consumo en el primer trimestre de 2021. La inflación de alimentos se acerca al 20% en doce meses, y se suma al aumento del desempleo a 14 %, el consumidor sintió un fuerte impacto con el final del pago de la ayuda.

Las empresas lácteas argentinas reportan ventas inferiores a las esperadas para febrero y marzo, con un debilitamiento del poder adquisitivo de los consumidores y también sienten presión sobre los márgenes con una feroz competencia de precios.

El anuncio de una extensión de las ayudas de emergencia a partir de abril de 2021, puede traer cierta recuperación de la demanda en el segundo trimestre, pero también dependerá del ritmo de la economía. El importante agravamiento de la pandemia en marzo en Brasil genera incertidumbre sobre cómo se comportará la economía en la primera mitad del año en su conjunto, ya que la vacunación avanza a un ritmo lento y el alto nivel de infecciones ha obligado a nuevas medidas de restricción y cierre de comercio en todos los estados.

Se espera que el alto nivel de los precios internacionales de los productos lácteos continúe hasta al menos el tercer trimestre del año, según estimaciones de los especialistas holandeses de Rabobank. La recuperación de la demanda en China y en los países exportadores de petróleo, sumada a la menor oferta en varias regiones que están sintiendo el repunte global de los cereales, limitan la oferta internacional. Los altos precios y un real devaluado abren una ventana para aumentar las exportaciones brasileñas en las próximas semanas.

En Uruguay

Uruguay destaca como un exportador de productos lácteos por excelencia: más de 20.000 personas se dedican al trabajo en los tambos y las industrias lácteas. Con poco más de tres millones de habitantes, es el séptimo exportador mundial de leche y sus productos llegan a más de 60 mercados.

Los productos lácteos fueron los cuartos en monto en febrero con un salto interanual de 31%. Hubo ventas hacia Brasil por un monto casi cuatro veces superior al de 2020, y también un crecimiento en las colocaciones en China. El subproducto que más creció fue la leche en polvo, al exportarse un 39% más.

“Todo dependerá de cómo avance la vacunación” en los países de destino de las colocaciones locales, dijo a la diaria la secretaria ejecutiva de la Unión de Exportadores, Teresa Aishemberg. Señaló que China “comenzó a traccionar” desde hace varios meses demandando más alimentos, tras “el enlentecimiento del año pasado”. El mercado asiático así como Brasil, serán los mercados “estratégicos” para ratificar la recuperación en 2021, agregó.

El economista Aldo Lema señaló en Twitter tras conocerse el dato de febrero: “La recuperación de las exportaciones de bienes de Uruguay empezó en el tercer trimestre de 2020 y ahora se está explicitando en la comparación interanual: el crecimiento seguirá acelerándose en los próximos meses”. Consultado por la diaria, Lema comentó que “la recuperación de las exportaciones de bienes obedece tanto a mejores volúmenes como a mayores precios”. Añadió que “detrás de ambos fenómenos está la reactivación global, que apunta un crecimiento del mundo en torno a 6,5% y a un alto crecimiento del comercio —probablemente sobre 10% en volumen—”.

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