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Mientras en el Reino Unido prohiben la venta de alcohol para delivery en bares y restaurants -se puede comprar en supermercados-, en Sudáfrica la subsidiaria de AB InBev, South African Breweries (SAB), se prepara para llevar al Gobierno a los tribunales para revisar la constitucionalidad de la prohibición de venta de alcohol que tiene en vilo hace meses a toda la industria que ya tuvo pérdidas por más de 500 millones de dólares.

La situación financiera de la industria gastronómica en el mundo no está para medidas irracionales de los funcionarios de Gobierno a los que les toca tomar decisiones sobre la salud de la población.

Por ejemplo, en Sudáfrica, hace apenas una semana comenzó la tercer prohibición de venta de alcohol a la población que tendrá vigencia hasta el 15 de enero. Como todo, South African Breweries (SAB), cree que esta vez el Gobierno se ha sobrepasado, que la situación llegó a un límite intolerable no solo para el negocio sino también para los trabajadores del sector.

Hasta el 15 de enero no se puede vender ninguna bebida con alcohol. Leyes y reglamentaciones ideales para promover el mercado ilegal de venta de bebidas.

SAB cita cifras que indican que unas 165.000 personas que trabajan en el sector del alcohol han perdido sus trabajos como resultado directo de las dos prohibiciones anteriores al alcohol y, como consecuencia directa, otros 100.000 trabajadores ingresaron directamente a la pobreza.

Por si fuera poco, los ejecutivos de SAB también comparten las preocupaciones del organismo industrial Vinpro (la Asociación que representa a los viñateros) y la Asociación Sudafricana de Dueños de Marcas de Licores de que la restricción del comercio legal impulsa el crecimiento del negocio ilícito de alcohol, o sea, del mercado negro de ventas de bebidas y el impulso a la generación de bebidas sin control bromatológico.

Según sus representantes legales y después de “mucha consideración”, el directorio de la compañía decidió acudir a los tribunales sudafricanos sentando un precedente que no sorprendería que se repita en otros países donde el Gobierno decida restringir de manera total el consumo de bebidas alcohólicas.

Por todo ello, el comunicado es muy claro diciendo que “SAB ha decidido acudir a los tribunales para impugnar la constitucionalidad de la decisión tomada y el proceso seguido por el Consejo Nacional de Comando del Coronavirus (NCCC) para volver a prohibir la venta de alcohol”, dijo la cervecera. “La acción legal es el último recurso disponible para SAB para proteger a nuestros empleados, proveedores, clientes y todos los medios de vida que apoyamos”.

“SAB cree que cualquier prohibición, incluida la actual, va mucho más allá de lo razonable y necesario para contener la propagación del virus y restringe ilegalmente varios derechos que están consagrados y protegidos por nuestra constitución”, agregó el cervecero. “Estos incluyen el derecho a la libertad de comercio, el derecho a la dignidad humana, la privacidad y el derecho a la integridad física y psicológica”.

El caso del Reino Unido es distinto. El jueves pasado el Gobierno de Boris Johnson anunció una serie de reglamentaciones bastante complejas de entender y de regular por las autoridades ya que las tiendas sin licencia, las cervecerías y los supermercados pueden permanecer abiertos y los bares, restaurantes, pubs y tabernas solo pueden vender alcohol a través de delivery y no por el modo take-away.

Ante esta situación, la reacción de las asociaciones de productores y distribuidores no tardaron en dar a conocer su opinión a través de sus representantes legales como el abogado Alun Thomas -socio del estudio de abogados con sede en Londres Thomas & Thomas- que muy futbolísticamente expresó que esta serie de medidas eran solo otra “patada en la canilla para el comercio”.

“El efecto es brutal, hay menos razones para que los pubs permanezcan abiertos y que no den licencia a las personas para que sigan haciendo comida para llevar”, dijo y agregó que “las bebidas con alcohol generan una ganancia bruta más alta que la comida sola”.

Si bien las nuevas reglas de venta y consumo ya se han publicado oficialmente, la Sociedad de Cerveceros Independientes ha dicho que es consciente de que “el gobierno todavía está en el proceso de revisar las restricciones”.

Por su parte, y ante la evidente confusión por las medidas, la Policía Metropolitana emitió el viernes pasado un comunicado sobre un enfoque de aplicación todavía más estricto, detallando cómo se ha instruido a los agentes para que impongan multas más rápidamente a cualquiera que “cometa infracciones obvias, intencionales y graves”.

“Los londinenses están a merced de la interpretación de los oficiales que muy posiblemente serán más estrictos para hacer cumplir las normas”, agregó el comunicado.

El subcomisionado adjunto Matt Twist, que está a cargo de la respuesta de la Met -la policía de la ciudad- a la pandemia de Covid, dijo: “Después de 10 meses de esta pandemia, la cantidad de personas que no están al tanto de las restricciones es realmente muy pequeña…”

Thomas, el letrado y representante, no está de acuerdo. “Hay páginas y páginas de regulaciones”, dijo, y dio algunos ejemplos sobre cómo podría haber confusión en relación con puntos específicos de venta donde se puede o no vender bebidas alcohólicas.

“Empezamos en el verano con una desregulación de la venta y el consumo y eso permitió la apertura de la venta en instalaciones fuera de la ley” y agregó que “eso continuó durante el verano pero ahora tenemos todo lo contrario: hay más regulaciones, en lugar de desregulación”. Thomas explicó también que entendía las luchas políticas, que entiende que se trata de buscar un equilibrio entre los intereses en competencia con la seguridad pública.

El Primer Ministro inglés Boris Johnson entre la espada y la pared. Demasiadas regulaciones dejan a los ciudadanos a merced de las interpretaciones antojadizas.

“Cada vez que [el gobierno] aprueba un reglamento, la gente ha encontrado formas creativas de evitarlo”, dijo. “El mejor ejemplo es la gente que va a un pub y pide cerveza para llevar en el verano, y en lugar de sentarse en una cervecería al aire libre, lo que no pueden hacer, simplemente se sientan en la acera. Sospecho que eso es lo que el gobierno está tratando de controlar. Pero no tengo ni idea de quién va a estar sentado en la acera con este clima “.

Finalmente, para tratar de clarificar la ridiculez de las regulaciones y normas, explicó que el efecto de toda esta situación innecesariamente confusa es realmente “cruel” para la industria y los trabajadores. Los consumidores pueden comprar su comida para llevar en restaurantes y pubs pero es insólito que deban ir a un supermercado o tienda para comprar una lata de cerveza o una botella de vino.

En definitiva, por el momento, las asociaciones de consumidores y de productores piden a las autoridades públicamente en los medios de información. Por ahora, a través de un comunicado de prensa, pero es evidente que, como pasó en Sudáfrica, ya estén pensando en hacerlo por la vía legal y de esa manera exponiendo al Gobierno frente al público y, claro, los votantes.


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1 Comment

  • stornobrzinol, junio 11, 2021 @ 3:08 pm Reply

    You have remarked very interesting points! ps decent website.

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