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Cerró la venta de Mumm Napa, Mumm Sparkling California y DVX a Trinchero Family Wine & Spirits, y de la bodega Kenwood a F. Korbel & Bros. En la industria del vino aún le quedan Mumm, Perrier-Jouët y Château Sainte Marguerite en Francia, y Bodegas Etchart en Argentina. Mientras negocia una posible fusión “entre iguales” con Brown‑Forman, dueño de Jack Daniel’s.

Pernod Ricard, que facturó 11.000 millones de euros (unos U$S 11.900 millones) en su último ejercicio, acaba de dar un paso estratégico fuerte en su portafolio: se desprendió oficialmente de sus principales activos de vino en California. El grupo confirmó la finalización de la venta de las actividades de vinos espumosos Mumm Napa en Estados Unidos —que incluyen las marcas Mumm Sparkling California, Mumm Napa y DVX— al histórico grupo californiano Trinchero Family Wine & Spirits, con base en el Valle de Napa desde hace más de 75 años.

La transacción abarca las marcas y las instalaciones de producción y visitas de Mumm Napa en Rutherford, Napa Valley, pero no afecta al champagne GH Mumm ni al resto de operaciones internacionales de la marca en Francia, Argentina o Australia. Aunque el monto no fue revelado, datos de mercado sitúan a las marcas californianas de Mumm como el tercer productor de espumoso de California, detrás de Korbel y Chandon, lo que refuerza el peso del deal para Trinchero.

En paralelo, Pernod Ricard también cerró la venta de Kenwood Vineyards, su bodega de Sonoma, al grupo F. Korbel & Bros., propietario de Korbel Champagne Cellars, otro jugador clave del espumante estadounidense fundado en 1882. El acuerdo incluye alrededor de 20 acres (casi 8 hectáreas) de viñedos de calidad, las instalaciones de producción y el visitor center de Kenwood en el Valle de Sonoma. Según la prensa local, Korbel recompró la propiedad de Kenwood —que había vendido a Pernod Ricard en 2014 por cerca de U$S 100 millones— por unos U$S 4 millones, aunque ni el vendedor ni el comprador confirmaron la cifra.

Menos vino, más champagne y spirits

Estas desinversiones no son un rayo aislado sino la continuación de una poda que empezó antes. En 2025, Pernod Ricard ya había vendido una cartera de vinos internacionales para concentrarse en segmentos de champagne y licores con mayor margen y velocidad de rotación. El comunicado oficial encuadra las operaciones dentro de “la evaluación continua que Pernod Ricard realiza de sus oportunidades estratégicas”, un eufemismo que, leído en clave de negocio, habla de salida de categorías menos rentables o menos sinérgicas con su core de spirits premium.

En el plano de las marcas, el mensaje es claro: se preserva y se potencia el corazón del negocio de burbujas de alto valor —GH Mumm en champagne— mientras se abandona el terreno más competitivo y fragmentado del espumoso americano de volumen. Para Trinchero, por el contrario, Mumm Napa, Mumm Sparkling California y DVX encajan perfecto en su estrategia de crecer en espumosos y reforzar su portafolio de más de 50 marcas de vino y spirits, con fuerte distribución en Estados Unidos, Canadá, México y Caribe.

El año pasado, a mediados de 2025, Negocios Líquidos contactó a Bodegas Etchart por la posible venta de los activos vitivinícolas de Pernod Ricard en la Argentina a un importante grupo de retail de Brasil, Companhia Zaffari, pero desde la compañía no hicieron comentarios a los “rumores”.

Kenwood vuelve a casa: Korbel refuerza su posición en Sonoma

El caso de Kenwood tiene, además, un matiz casi sentimental: Korbel recupera un activo que originalmente había vendido. De acuerdo con documentos públicos revisados por medios californianos, la propiedad de casi 33 acres sobre Sonoma Highway se transfirió a Kenwood Winery Land LLC, controlada por Gary Heck, dueño de F. Korbel & Bros., por alrededor de U$S 4 millones.

Pernod Ricard había comprado Kenwood a Korbel en 2014, en una operación entonces estimada en cerca de U$S 100 millones por la bodega, los viñedos y los derechos de propiedad intelectual de la marca. Doce años después, en un contexto global de consumo de alcohol a la baja y presión sobre los márgenes, la francesa decide salir de ese negocio. En documentos regulatorios, incluso presentó un aviso de “cierre total y clausura permanente de planta” efectiva al 31 de marzo, lo que da la pauta de que su capítulo en Sonoma está cerrado.

Para Kenwood, la nueva etapa bajo el paraguas de Korbel reabre la posibilidad de reposicionarse como productor de vinos de Sonoma premiados, con foco principal en el mercado estadounidense, apalancado en la red comercial de uno de los espumantes más vendidos del país.

Un movimiento que prepara el terreno para la “mega fusión”

Todo esto sucede mientras Pernod Ricard mantiene conversaciones con Brown‑Forman, matriz de Jack Daniel’s, Woodford Reserve, Herradura y Old Forester, sobre una posible “fusión entre iguales” que crearía un nuevo coloso global de spirits. Según Brown‑Forman, un acuerdo daría lugar a “un líder global de bebidas espirituosas con mayor escala y una huella geográfica equilibrada”, combinando el peso de Absolut, Jameson, Chivas, Beefeater o GH Mumm con el músculo del whiskey americano.

En ese contexto, desprenderse de activos periféricos como Mumm Napa y Kenwood tiene lógica: simplifica el portafolio, mejora el foco en categorías de mayor margen y reduce la complejidad operativa justo cuando se evalúa un integration play de escala histórica. En un mercado de bebidas alcohólicas que enfrenta consumo más moderado, presión regulatoria y la irrupción de factores como los fármacos GLP‑1, la combinación de menos dispersión en vino y más músculo en spirits y champagne parece ser la apuesta de Pernod Ricard para seguir jugando en la primera liga global.


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