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China anunció este jueves que denunció ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) a Australia por los aranceles que aplica a las exportaciones chinas de turbinas eólicas y otros productos manufacturados, por considerarlos competencia desleal.

La batalla de los bloques Oceanía y Asia Oriental era parte de la imaginación de un británico nacido en la India. Conocido como George Orwell, el famoso escritor en una fantasía distópica que el futuro lleno de paz iba a ser dominado por guerras entre las grandes superpotencias que en ciertos tiempos estarían aliados entre unos y otros contra uno, y luego unos contra otro y así en una eterna batalla que ayudaría sostener la verdad y el orden.

Se fue Trump y terminó la batalla entre América y la Unión Europea. Para no perder tiempo, comenzó la batalla entre China y Australia y posiblemente en poco tiempo le seguirá.

Ya en 2018, en plena batalla dialéctica con el estadounidense Trump, el Ministerio de Comercio chino a través de su vocero Gao Feng dejó ver claramente su estrategia diciendo “no queremos una guerra comercial, pero no tenemos miedo a ella”.

Este nuevo anuncio de “guerra” se produce a menos de una semana después de que Australia demandara a China ante la OMC por las tasas excesivas que aplica a las importaciones de sus vinos. Parece un chiste pero no lo es.

Hoy por la mañana, con cara muy seria, un funcionario chino dejó claro que el objetivo es “salvaguardar los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas”, señaló el portavoz del ministerio de Comercio del país asiático, Gao Feng.

“Esperamos que Australia tome medidas concretas para corregir sus prácticas erróneas, evitar distorsiones en el comercio de estos productos y resituar este comercio en la senda normal lo antes posible”, añadieron desde el “ministerio de la paz”.

Si la pelea es la cebada, el vino, los aviones o las turbinas ya algunos pocos se acuerdan. Además de los impuestos sobre sus turbinas eólicas, el ministerio de Comercio chino también denunció medidas australianas de competencia desleal contra sus exportaciones de ruedas de tren y fregaderos de metal, adoptadas en 2019 y 2020.

Gao declaró el lunes que China “se opone al abuso de las medidas comerciales coercitivas” porque no solo perjudican a los “derechos e intereses legítimos de las empresas chinas” sino también a la autoridad de la OMC.

Mientras tanto en Australia

Hace unos días, Dan Tehan soñaba con la esperanza de sostener un diálogo constructivo con sus pares de China.

Este jueves, el ministro de Comercio australiano, Dan Tehan, aseguró a los periodistas que su país “defenderá enérgicamente las medidas instauradas”.

Tehan precisó que Australia quiere un “compromiso constructivo con el gobierno chino”, pero que las medidas se implementaron “después de un análisis riguroso”.

Las relaciones bilaterales comenzaron a deteriorarse en 2018, cuando Australia excluyó al gigante chino de las telecomunicaciones Huawei de la construcción de su red 5G argumentando que significaba un riesgo para la seguridad nacional.

La situación empeoró cuando el primer ministro australiano, Scott Morrison, se sumó a Estados Unidos y exigió una investigación internacional sobre los orígenes de la epidemia de covid-19. China, el primer país afectado por la pandemia, lo consideró hostil y fomentado por motivos políticos.

Australia también reprochó a China su política de represión de la oposición prodemocracia en Hong Kong.

Después, China impuso sanciones económicas a una serie de productos australianos, incluyendo aranceles a productos agrícolas, carbón o vinos (derechos de aduana de hasta 218% que se aplicaron en noviembre de 2020).

Australia era hasta entonces el primer exportador de vinos hacia China pero el mercado se cerró y las ventas, que representaban unos 1.100 millones de dólares australianos (840 millones de dólares estadounidenses) se redujeron a 20 millones de dólares australianos, según las cifras oficiales.

La denuncia australiana ante la OMC se presentó tras las advertencias de Morrison sobre la voluntad de su gobierno de responder con fuerza a los países que intenten utilizar la “coacción económica” contra Australia.

La demanda australiana ante la OMC por aranceles contra sus vinos se anunció días después de la cumbre de los siete países más industrializados, el G7, en el Reino Unido, donde Australia abogó por actuar con más firmeza frente a las prácticas comerciales de China.

Además, el gobierno de Morrison ya había denunciado a Pekín ante la OMC por los aranceles excesivos a la cebada australiana.


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