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El bendito tema de la denominación de origen está otra vez en el centro de la escena. Pero esta vez la historia tiene todo tipo de condimentos…

“El impacto de la decisión de la UE sería devastador” afirman los productores de vino y le ruegan al embajador de la UE en Australia, Michael Pulch, no incluir la denominación de origen. Es que la industria vitivinícola australiana vive horas desesperantes los últimos meses. Primero fueron los incendios y la sequía y luego esta crisis del COVID-19 que hasta el momento ha afectado a todas las industrias del mundo.

Todo justo antes de negociar por un lado con el Gobierno por una ayuda financiera de más de 100 millones de dólares y por otro lado junto al Gobierno contra las presiones de los negociadores de la UE para el cierre del acuerdo de libre comercio que entre otras cosas afectaría a la industria vitivinícola.

Justamente una de las condiciones que piden los europeos es el respeto de las denominaciones de origen, una de ellas afectaría gravemente a los bodegueros australianos que hicieron enormes inversiones en la producción y etiquetado de “prosecco” –original de Italia- convirtiéndose en poco tiempo en una de las cepas más exitosas de los oceánicos.

El Prosecco estará al frente y al centro en las conversaciones.

Tony Battaglene, director ejecutivo de Grape and Wine de Australia

En ese sentido fue Tony Battaglene, director ejecutivo del grupo industrial Grape and Wine australiano, quien advirtió que “Prosecco” estaría “al frente y al centro” en las conversaciones. “Hemos invertido mucho en este producto y no queremos ser entregados por un grupo de burócratas que necesitan un acuerdo”, dijo duramente y agregó que retener el derecho a producir Prosecco es “no negociable” para la industria local. 

“Me reuní con un grupo de negociadores europeos, me dijeron que deberíamos renunciar al derecho de usar Prosecco y contestamos que no creíamos que fuera una muy buena idea, en palabras ligeramente diferentes”, dijo a The Age y The Sydney Morning Herald.

“Prosecco ha pasado de la nada a una industria de 60 millones de dólares en solo un par de años. Hoy en el Reino Unido es el vino espumante más popular” contó el bravo dirigente y sin dar un paso atrás agregó que “creemos que podría ser una industria de 200 millones en poco más de cinco años y de hecho algunas bodegas están invirtiendo 10 millones de dólares en plantas de embotellado. Es una industria regional que atrae inversión y genera negocios”.

El fenómeno de Prosecco en Australia es un enorme alivio para una industria muy golpeada. La semana pasada, la Asociación de Turismo y Vino de Hunter Valley dijo que por los incendios la región había sufrido una pérdida de 42 millones de dólares. Dijo que la famosa región vinícola de Nueva Gales del Sur enfrentó las “triples amenazas” de incendios forestales, sequías y contaminación por humo. 

En definitiva, nadie quiere dar un paso atrás y la pelea del “Prosecco” promete varios capítulos más. Demás está decir que el momento que viven la economía mundial no está para regalar nada a nadie. 

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