La competencia es feroz. Mientras algunos siguen buscando detener la caída otros ven una señal. Las exportaciones de vino crecieron 24,2% en septiembre y 3,2% en los primeros nueve meses de 2026. Sin embargo, el precio promedio por litro cayó 7,6%, impulsado por el avance del granel, que ya representa 27,5% del volumen vendido al exterior.
El vino argentino encuentra en la exportación una salida parcial frente a un mercado interno cauteloso, pero el repunte en volumen no está resolviendo el problema central del negocio: se venden más litros, aunque a menor precio. Entre enero y septiembre de 2026, las bodegas enviaron al exterior 4,56 millones de litros más que en igual período de 2025, pero facturaron U$S 23 millones menos.
Los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) muestran que las exportaciones de vino alcanzaron en septiembre 230.744 hectolitros, un crecimiento interanual de 24,2%. La mejora se apoyó en casi todas las categorías, con especial impulso del vino fraccionado, el blanco a granel y el mosto concentrado.
En el acumulado de los primeros nueve meses del año, las ventas externas de vino llegaron a 1.480.437 hectolitros, un aumento de 3,2% respecto del mismo período de 2025. El problema aparece cuando se mira la facturación: el valor FOB de la categoría vinos fue de U$S 474.428.000, una caída de 4,7% interanual.
¿Un signo de los tiempos que vienen? Mientras en otros países productores y exportadores luchan por detener la caída Argentina exporta más volumen, pero captura menos valor por cada litro vendido. Viendo el vaso medio lleno, puede ser la señal que algunos estaban esperando.
Septiembre: más fraccionado, más blanco y más mosto
El desempeño de septiembre fue positivo en volumen. El vino fraccionado creció 26% interanual, empujado principalmente por los vinos de color. El vino blanco a granel se cuadruplicó frente al mismo mes de 2025, mientras que las exportaciones de mosto concentrado aumentaron 34,5%.
Los ingresos mensuales también acompañaron: las exportaciones de vino generaron U$S 76,78 millones FOB, un incremento de 21,1% interanual. Si se suman los mostos, el ingreso total del complejo alcanzó U$S 92,22 millones, con una mejora de 21,4%.
Sin embargo, el buen dato mensual no revierte el deterioro acumulado. El mercado externo está dispuesto a recibir más litros, especialmente de productos de menor precio, pero no a pagar los valores históricos por ellos.
El granel gana espacio y arrastra el precio promedio
La explicación principal está en la composición de las exportaciones. Mientras el volumen total subió 3,2% entre enero y septiembre, las exportaciones de vino fraccionado cayeron 3,1%. En sentido contrario, el vino a granel creció 24%.
El blanco se convirtió en el gran motor de esta expansión: sus exportaciones acumuladas avanzaron cerca de 30% frente a 2025. Esa dinámica permite sostener el volumen total, pero modifica el mix exportador hacia productos de menor precio medio.
El peso del vino a granel en el mercado externo pasó de 22,8% a 27,5% del volumen total exportado. Es un cambio de composición relevante: cada vez más litros salen de Argentina sin fraccionar, con menor valor agregado y menor ingreso por unidad.
La diferencia de precio ilustra el problema. El vino fraccionado se exporta en promedio a U$S 4,12 por litro, una reducción de 2% respecto de 2025. El granel, en cambio, se vende a apenas U$S 0,80 por litro, un descenso de 18,6% interanual.
Así, el precio promedio total del vino argentino exportado se ubicó en torno a U$S 3,20 por litro, un retroceso de 7,6% frente a los primeros nueve meses de 2025.
El desafío no es sólo vender: es recuperar valor
El fenómeno no se limita a un mes particular ni a una categoría aislada. Durante el primer semestre de 2026, los envíos de vino varietal crecieron 6,5% en volumen y alcanzaron 831.628 hectolitros, pero el precio promedio cayó 9%, hasta U$S 3,41 por litro.
La tendencia plantea un desafío para toda la cadena. El aumento de ventas a granel puede ayudar a reducir stocks, liberar capacidad de bodega y generar flujo comercial en un escenario de consumo interno prácticamente estable. Pero, si esa dinámica se vuelve estructural, puede profundizar la dependencia de segmentos de bajo margen y debilitar el posicionamiento internacional de los vinos fraccionados argentinos.
El panorama se vuelve más complejo cuando se observa el largo plazo. Un informe de IERAL señaló que las cantidades exportadas de varietales fraccionados se redujeron 36% entre 2010 y 2026. A la vez, los precios reales de exportación se ubican actualmente alrededor de 7% por debajo de su nivel de 2010.
Para las bodegas, la pregunta ya no es sólo cómo vender más vino, sino cómo evitar que el crecimiento de volumen se traduzca en una pérdida de valor. La salida por el granel puede ser funcional en el corto plazo, pero el desafío estratégico sigue siendo recuperar presencia en los segmentos de mayor precio, consolidar marcas, diversificar destinos y mejorar el valor promedio por litro.
Los números de septiembre ofrecen una buena noticia en cantidad. Pero los datos acumulados muestran una advertencia más importante: en el comercio exterior del vino argentino, mover más botellas —o más litros— no necesariamente significa generar más divisas.