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Según registros de la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES) el consumo de bebidas sin alcohol creció 3,3% en el primer trimestre del año, la cerveza se mantiene estable pero el de vino cayó fuerte. Según productores y distribuidores de cerveza, la caída del consumo está entre el 20 y 30%.

La inflación en la Argentina trastoca prácticamente todo, incluso los datos de mercado que recogen las diferentes consultoras que siguen los precios y el consumo día a día. La realidad es que el desconcierto ante la falta de políticas es total, tanto es así que los dirigentes salen a buscar dólares por el mundo de manera desesperada mientras una industria pujante como la del vino se ve impedida de realizar exportaciones.

El ministro de economía de Argentina Sergio Massa y su comitiva en un inexplicable raid por China en la búsqueda desesperada de dinero para poder sostener la impresión de dinero que le da fuerza al aumento alocado de la inflación.

De acuerdo a un estudio de la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES), en el primer trimestre de 2023, el consumo interno de bebidas sin alcohol (gaseosas, aguas y jugos) creció 3,3% respecto al año previo, con un total aproximado de 9,9 millones de hectolitros vendidos, con un ralentizamiento respecto al ritmo de crecimiento de 2021 y 2022.

No obstante, resaltó el informe de IES, “las ventas del segmento en el primer trimestre tuvieron el mayor volumen de los últimos siete años para estos meses”.

En tanto, las ventas internas de cerveza exhibieron un descenso de 0,3% en el primer trimestre de 2023, al totalizar 6,6 millones de hectolitros; en los últimos 10 años, las ventas de cervezas industriales mantuvieron un nivel estable dice el informe.

Sin embargo, desde la industria tienen una visión distinta.

En un mercado dominado por dos grandes compañías, la local Quilmes -con marcas como Quilmes, Stella Artois y Andes- y CCU -Heineken y Amstel-, además del descenso en las ventas, las cervecerías tanto industriales como artesanales enfrentan serios problemas para importar insumos básicos.

Mientras que el consumo de cerveza en el país es de 45 litros por persona al añoeste índice está por debajo del promedio en Latinoamérica que es de 60 litros anuales per cápita. Las artesanales representan apenas un 2,5% del mercado.

“Los volúmenes de venta del mercado de cervezas están en niveles inferiores a los del año anterior”, afirmó Juan Pablo Barrale, gerente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de CCU, en diálogo con el diario Clarín. Pero según los productores de cervezas artesanales -en un momento fueron un motor importante-, la retracción en las ventas está más acentuada, con una importante caída que ronda el 30%.

El presidente argentino Alberto Fernández y una cerveza artesanal personalizada.

“Si los salarios caen el consumo se reduce. Este año el consumo cayó fuerte, cerca de un 30%. Hace siete años que hacemos cerveza, como pyme uno siempre está acostumbrado a sortear estos problemas, apelando a la creatividad, a la diversificación”, dijo al diario porteño Damián Martínez, gerente de Ventas de Bambú.

Como era de esperarse, las ventas de vino también tuvieron una contracción de 13,6% en el primer trimestre de 2023, con un consumo total de 1,6 millones de hectolitros; en los tres primeros meses, los vinos sin identificar verifican “las menores ventas en al menos 25 años”, consignó el informe.

Para la consultora, “el consumo total de bebidas se amesetará en 2023, siguiendo el estancamiento del consumo masivo previsto para el año”.

“Tras crecer durante dos años consecutivos (en 2021 recuperó lo perdido en 2020 por la pandemia), prevemos que el consumo de bebidas se estancará en 2023, aunque con desempeños variados entre segmentos”, señaló IES.

Así, agregó, el nivel de ventas de bebidas (con y sin alcohol) seguirá en bajos niveles históricos.

En el caso del vino, añadió el trabajo, la escasez de oferta primaria de uva (por una vendimia afectada por heladas tardías y granizo) y la baja rentabilidad hacen prever “un escenario sumamente complejo para el resto del año”.

“Tras una pobre vendimia en 2022 (la cosecha cayó 12,9%), la producción de uva de 2023 (estimada) sería la más baja en 30 años en 2023, con una contracción de 20,7%, con 15,3 millones de quintales, lo que dejará poca materia prima para abastecer a la industria en 2023”, alertó IES.

La contracción en la elaboración de vinos (18,3%) provocó que en el primer trimestre de 2023, la producción total de bebidas cayó 6,2% respecto de 2022, mientras que la producción de bebidas gaseosas, cervezas y bebidas espirituosas no tuvo variación respecto del primer trimestre de 2022.

Para Alejandro Ovando, director de IES Consultores, “la magra cosecha de uva también afectará la oferta para exportación, en un contexto donde las ventas externas seguirán sufriendo el atraso cambiario”.

En ese sentido, el trabajo indicó que en el primer trimestre de 2023, las exportaciones de bebidas totalizaron US$ 187,2 millones, 14% menos respecto del año previo, mientras que en cantidades, los despachos totales de bebidas cayeron 31,5% en estos meses.

Las exportaciones de vinos en volúmenes tuvieron una caída de 25,5% en el acumulado a marzo (tras caer 18,9% en 2022), mientras que en valores, las exportaciones de vinos tuvieron una contracción de 11,4% y totalizaron US$ 156,2 millones en el año.

Por otra parte, en el primer trimestre se importaron bebidas por US$ 20,3 millones, 21,2% menos que hace un año (tras crecer 20% en 2022), mientras que en volúmenes cayeron 63,7% (7,8 millones de litros).

Fuente: Telam, Clarín y BAE


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