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El Spritz es un trago creado en la zona de Venecia, Italia. Se prepara con el aperitivo Aperol y un espumante de estilo Prosecco. Muy de moda en todo el mundo y particularmente en la Argentina, el Campari Group decidió producir el espumante en Mendoza y así poder bajar los altos costos -cerca de 40% de impuestos- que produce la importación.

La crisis económica argentina provoca que los ejecutivos de las empresas agudicen el ingenio y así poder bajar los costos que dificultan los negocios y el acceso de los consumidores a productos de calidad. El mercado de las bebidas y en particular de las espirituosas no es ajeno a esta dificultad para ofrecer a los argentinos y a otros consumidores de la región lo mejor de su cartera de productos.

“Ante esta dificultad para importar y con un alto costo -siendo la Argentina un productor de vinos de calidad- nos decidimos a fabricar en la Argentina este producto que va en pareja perfecta con una de nuestras estrellas, dijo Nicolás Vilcinskas, Managing Director Argentina, Perú and South América Partnership Markets de Campari Group, en relación al lanzamiento del nuevo Cinzano Pro-Sprit, el primer espumante estilo Prosecco de elaboración 100% argentina, pensado para la receta de un Aperol Spritz, el exitoso trago que hizo que las ventas del aperitivo crecieran 20% durante la cuarentena y a tres dígitos interanual antes de la pandemia.

“Estábamos importando desde Italia pero con la producción local bajamos un 40% el costo”, dice Nicolás Vilcinskas, Managing Director Argentina, Perú and South América Partnership Markets de Campari Group.

Desde hace un par de décadas, el Spritz es uno de los cócteles de moda en el mundo, y en línea con esa tendencia y apostando al enorme potencial del segmento de aperitivos, Campari comenzó a producir en la Argentina Cinzano Prosecco, el estilo de espumante que en la década del 40 se impuso como pareja perfecta para ese trago.

Con esta decisión de la legendaria compañía italiana, ahora, el nuevo Cinzano Pro-Sprit es 100% argentino y en la Argentina lo produce la farncesa Pernod Ricard para Campari y de esa manera sustituye la importación del Prosecco que se importaba de Italia para acompañar al Aperol, uno de sus aperitivos más populares del mundo.

Según los ejecutivos de la compañía italiana, el proyecto ya se venía pensando desde fines de 2018 pero a medida que la crisis económica y financiera se hacía más compleja, en 2019 el proyecto era casi un hecho. Claro, en 2020 la pandemia cambió todo pero en este caso no hizo más que acelerar el desarrollo para producir el espumante estilo Prosecco en la Argentina.

El desarrollo tomó forma en tiempo récord. En poco tiempo se logró la calidad necesaria y hoy ya se elabora una versión 100% elaborada en la provincia de Mendoza, aprovechando la tecnología y la excelencia del terroir argentino que permite producir una diversidad de uvas con la misma calidad que lo hacen en su tierra de origen, el norte de Italia. De este modo, la Argentina se convierte en el único país del mundo, fuera de Italia, donde se produce el espumante que marida perfecto con el Aperol.

El ejecutivo, formado en el San Andrés y luego en la UCES, asegura que `las marcas de espumante locales encuentran su fuente de volumen a través del crecimiento de Aperol Spritz. Muchos de sus acuerdos comerciales en bares y restaurantes resultan utilizados como espumante de corte para el popular cóctel.

Por ahora, la producción estará destinada al mercado local, pero evalúan la posibilidad de exportar a otros países de la región. “Hoy por hoy, Argentina es competitiva, por eso lo estamos evaluando. También está el tema del Mercosur, donde un país de la UE paga aranceles y uno de la región no, sin dudas ese factor juega a favor” explicó. 

“Si las variables se mantienen favorables, podemos empezar a salir” dice Vilcinskas y agregó que “el producto, más que salir a competir con otras espumantes, está pensado para mejorar la experiencia del Aperol Spritz y principalmente apuntalar su consumo. En conjunto, tiene un precio de entre 800 y 900 pesos (unos 6 dólares aproximadamente) y ya se comenzó a comercializar a fines de diciembre del año pasado”.

En general, el grupo terminó el año con un aumento de 4% y en el caso del exitoso Aperol, un 20%.

Según los datos que maneja la compañía, el Prosecco es el segmento que más crece dentro de los vinos espumosos, categoría que por contrario viene registrando una caída en el consumo. En la lista global, el país ocupa el puesto 8 80%, creció el Prosecco en 2019 vs 2018frente al escaso 1,7% de toda la categoría

El país que más consume es Italia. Argentina ocupa el puesto 86, con una porción muy pequeña de la torta local de espumantes (0,1%), y se divide en Champagne (origen Francia), Cava (origen España), espumosos saborizados, semi espumosos, Prosecco (Italia) y vinos espumosos en general (la mayoría de los espumantes comerciales), que ocupan el mayor porcentaje de la torta (68,2%).

Aperol desembarcó en Argentina en 2012, con un volumen muy pequeño. Hacia el 2016 comenzó la producción local del aperitivo a cargo de Campari Group bajo licencia internacional, importando solo las hierbas e infusionándolas localmente. `El consumo creció un 500% de 2016 a 2020, y el alza fue de un 100% de 2018 a 2020.

Aún cuando cuenta con una participación muy pequeña del mercado, el Prosecco es el único segmento que crece (13,4% entre 2015 y 2019), en una categoría cuyo consumo se ha desplomado en el mismo período (cayó casi 7%). 

En 2019, el Prosecco creció un 20% en facturación, fue el segmento de mayor crecimiento, describe Vilcinskas y finalizó diciendo que “aquí claramente vemos una oportunidad, vinculada con el crecimiento del cóctel Aperol Spritz”, una bebeida que entre 2016 y 2020 creció casi un agregó 500%.

La leyenda del Spritz

Después que Campari Group compró la marca en 2003, hubo un alza drástica en el consumo del Aperol Spritz en Italia y luego, en el mundo.

Debemos agradecer a los soldados austriacos por el nombre de la bebida. En el siglo XIX, hombres desplegados en el norte de Italia y que no estaban acostumbrados al estilo local del vino comenzaron a diluir las copas con un spritz —la palabra alemana para “salpicar”— de agua mineral sin gas. Con el tiempo, el agua mineral con gas remplazó a la sin gas a finales de la década de 1910, vino amargo —o aperitivos con base en licores fueron cambiados por el vino en las décadas de los veinte y los treinta, y el prosecco fue incluido recién en los años noventa—.


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