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Una investigación de Le Monde y Radio France puso al descubierto que al menos un tercio de las aguas francesas en botella han sido tratadas con métodos de purificación prohibidos. En 2021, Nestlé Waters reconoció que fue para mantener “su seguridad alimentaria”.

Una investigación periodística destapa que las aguas minerales Perrier, Contrex, Cristalline, Hépar, Saint-Yorre, Vichy o Vittel, entre otras, son sometidas a tratamientos prohibidos por la normativa francesa. Se habla del uso de filtros UV, filtros de carbón, ozono y sulfato de hierro, entre otros, en aguas minerales y manantiales naturales que se supone que están protegidas de los riesgos de la polución y de la contaminación, no debiendo someterse a ningún tipo de desinfección.

El número uno mundial de aguas minerales, Nestlé Waters, informó en 2021 a las autoridades francesas que había utilizado tratamientos prohibidos de filtros ultravioletas y de carbón activado en algunas de sus aguas minerales para mantener “su seguridad alimentaria”.

“Desde hace años, el agua vendida como ‘agua de manantial’ o ‘agua mineral natural’ se somete a técnicas de purificación prohibidas. Según una investigación conjunta de Le Monde y Radio France, al menos un tercio de las marcas francesas están afectadas, incluidas las de Nestlé, que ha admitido estas prácticas. Informado desde 2021, el gobierno ha flexibilizado la normativa con la máxima discreción”, denuncia el diario Le Monde.

“Si bien estas técnicas de purificación están autorizadas para el agua del grifo o el ‘agua potabilizada mediante tratamiento’, están prohibidas para el ‘agua de manantial’ o el ‘agua mineral natural’. Se supone que éstas proceden de recursos subterráneos preservados y no deben desinfectarse”, recuerda el periódico.

Aunque el objetivo de estos tratamientos “siempre ha sido garantizar la seguridad alimentaria”, “llevaron a la empresa a perder de vista la cuestión del cumplimiento de la normativa”, declaró Nestlé Waters, confirmando una información de Les Echos. Nestlé se vio obligada a reaccionar y a admitir estas prácticas ante la inminente publicación de la prensa francesa.

Las marcas afectadas – Perrier, Vittel, Hépar y Contrex -, todas ellas propiedad de Nestlé, son ahora “plenamente conformes con el marco reglamentario aplicable en Francia”, declaró la empresa, que afirma haber abandonado los tratamientos prohibidos en los últimos tres años.

La normativa, que emana de una directiva europea, prohíbe cualquier desinfección del agua mineral, que debe ser naturalmente de alta calidad microbiológica, a diferencia del agua del grifo, que se desinfecta antes de ser potable.

Se interpreta que esta normativa excluye los tratamientos ultravioletas y los filtros de carbón activado utilizados por Nestlé Waters.

Pero la empresa justifica el uso de estas técnicas por los “cambios en el entorno de sus fuentes, que a veces pueden dificultar el mantenimiento de la estabilidad de las características esenciales” de su agua, es decir, su ausencia de contaminación.

Muriel Lienau, presidenta de Nestlé Francia, explicó que “diversos elementos químicos o microbiológicos”, que se acumulan a medida que el agua “pasa por las aguas subterráneas o por las tuberías de la fábrica”, han obligado a utilizar estos filtros.

Pozos cerrados

Estas prácticas eran una “herencia del pasado”, según Lienau, que dijo no poder datar con precisión su introducción.

Nestlé Waters decidió en 2021 informar a las autoridades sanitarias de su uso de estas técnicas de filtración.

Las autoridades confirmaron que el ultravioleta y el carbón activado podían interpretarse como desinfección, a diferencia de la microfiltración, que Nestlé sigue utilizando.

De acuerdo con las autoridades, la empresa puso fin a estos tratamientos, lo que le obligó a cerrar cuatro de sus pozos en la región de los Vosgos que no podían “garantizar las características esenciales del agua mineral”.

Los pozos cerrados, asociados a las marcas Hépar y Contrex, eran especialmente sensibles a los caprichos del tiempo: “después de grandes sequías, las fuertes lluvias los perturbaban”, explica Muriel Lienau.

Los cierres redujeron a la mitad la producción de Hépar.

En cuanto a Perrier, Nestlé ha tenido que reasignar algunos de los pozos de la región de Gard a la producción de una nueva marca de aguas aromatizadas y bebidas energéticas, Maison Perrier, que por tanto no está sujeta a la normativa sobre aguas minerales.

En un comunicado, el sindicato CGT del grupo explicó que nunca se le había informado “del proceso de tratamiento del agua”. Los representantes elegidos de la CGT “estudiarán las distintas opciones jurídicas de que disponen en relación con posibles acciones sobre esta evidente falta de transparencia frente al CSE”. El Comité Económico y Social es el órgano de representación del personal en la empresa.

Plan social

Olivier Alméras, Secretario General del sindicato CGT en el manantial Perrier de Vergèze (Gard), se muestra no obstante satisfecho con la estrategia de reasignación de pozos a las bebidas comercializadas bajo la marca Maison Perrier: “Estos pozos utilizados no pueden sino tranquilizar a los empleados, ya que nos permitirán producir más. Para nosotros, Maison Perrier sigue siendo una marca Perrier, que rejuvenece, trabaja en su comercialización y, por tanto, asegura nuestros puestos de trabajo”, explicó el delegado a la AFP.

El centro está afectado por un plan de bajas voluntarias desde 2020. “Es una reducción de puestos de trabajo, pero se debe a unas instalaciones de producción más eficientes”, afirma el Sr. Alméras.

El cese de los tratamientos en cuestión, que coincidió con el fin de la comercialización de la marca Vittel en Alemania, también llevó al grupo a lanzar un plan de despidos en los Vosgos, que se tradujo en la pérdida de 171 puestos de trabajo, sin despidos en virtud de un acuerdo de noviembre con los sindicatos.

“No nos sorprende que hayan tenido que filtrar el agua para preservar su composición (mineral), que tiene que ser estable”, declaró a la AFP Bernard Schmitt, antiguo médico y miembro del colectivo “Eau 88”, que lucha contra lo que sus miembros consideran una sobreexplotación de las aguas subterráneas locales por parte de Nestlé.

“Es una empresa que hace lo que quiere y nadie tiene medios para controlar lo que hace”, criticó. “En mi opinión, ha habido más que un fracaso de los controles, ha habido un abandono (…) por parte del Estado, de las sucesivas autoridades” durante años, añadió.


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