El gigante francés de las bebidas y el lujo logró que Moët Hennessy volviera a crecer 5% en términos orgánicos en el primer trimestre de 2026, con Champagne, vinos y Cognac recuperando terreno tras un 2025 decepcionante, aunque la compañía ya anticipa que el segundo trimestre no repetirá el impulso excepcional del Año Nuevo chino y el contexto seguirá desafiante.
La división de vinos y spirits de LVMH, Moët Hennessy, arrancó 2026 con una señal clara para el negocio global de las bebidas premium: el rebote es posible, pero no está garantizado. En el primer trimestre, la unidad registró un crecimiento orgánico de 5% y alcanzó ingresos por €1.27 mil millones (unos U$S 1,49 mil millones), aunque con una caída de 2% en términos reportados por efecto de tipo de cambio.
Champagne, rosados y Cognac: dónde está el pulso del negocio
En los primeros tres meses de 2026, los ingresos provenientes de Champagne y vinos aumentaron 5% en términos orgánicos, hasta €663 millones, impulsados sobre todo por la buena performance en Europa y el sostenido momentum de los rosados de Provence. LVMH destacó que el Champagne tuvo “un buen comienzo de año”, confirmando que la categoría mantiene su peso estratégico en el mix de valor del grupo.
El segmento de Cognac y spirits también creció 5% en forma orgánica, hasta €610 millones, beneficiado por un “efecto calendario favorable” vinculado al Año Nuevo chino respecto de 2025. Ese adelantamiento de despachos hacia el primer trimestre ayudó a compensar una demanda todavía débil en Estados Unidos, uno de los mercados clave para el Cognac premium.
Durante la llamada con analistas del 13 de abril, la CFO de LVMH, Cécile Cabanis (en la foto principal), definió el desempeño de Moët Hennessy como de “crecimiento sólido” en el arranque del año, con “buena estabilización” en Champagne y “buena performance del vino”. Son frases que, leídas en clave de negocio, hablan de una división que logró frenar la pendiente de 2025, pero que sigue operando en un contexto frágil.
El aviso de la CFO: Q2 no será un “copy paste”
El rebote llega después de un 2025 desafiante: en el tercer trimestre, las ventas de la división crecieron apenas 1% en términos orgánicos y en el último trimestre del año llegaron a caer 9% en esa misma base, lo que derivó en una baja anual de 5% para Wines & Spirits.
Cabanis fue clara al marcar que no se trata de una nueva normalidad ya asegurada, sino de un trimestre con factores puntuales a favor. Sobre Cognac, señaló que el grupo tuvo “un buen Año Nuevo chino” en el período, pero advirtió que ese desempeño no se repetirá en el segundo trimestre. “El envío permitió contabilizar el crecimiento para el inicio del año. Esto ayudó a mitigar una demanda en Estados Unidos que sigue débil y que no vemos cambiando demasiado”, explicó la ejecutiva.
Y dejó un mensaje directo al mercado: “El segundo trimestre no va a repetir el primero, en general, dado este impacto, pero ya estamos bastante satisfechos de que Champagne se haya estabilizado y de que los vinos estén funcionando muy bien”. Para los operadores y analistas de la región, la frase funciona como una señal de cautela: los números del Q1 son buenos, pero no necesariamente marcan tendencia.
Vinos y spirits, el motor silencioso dentro de LVMH
A nivel consolidado, las ventas del grupo LVMH crecieron 1% en términos orgánicos, pero cayeron 6% en la base reportada, hasta los €19 mil millones en el primer trimestre de 2026. El negocio de Wines & Spirits fue uno de los pocos que mostró crecimiento orgánico positivo (5%), mientras otras divisiones estratégicas como Fashion & Leather Goods registraron caídas en volúmenes o facturación reportada.
La compañía informó además que la guerra en Medio Oriente tuvo un impacto negativo de 1% sobre el crecimiento orgánico del trimestre, con la región “fuertemente afectada” por el conflicto. Para una cartera global como la de LVMH, ese dato subraya el rol de diversificación geográfica, pero también la exposición del lujo a shocks geopolíticos que pueden golpear tanto al turismo como al consumo local en mercados clave.
Qué significa esto para el negocio del vino y los spirits en la región
Para los mercados de Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia y Paraguay, los resultados de Moët Hennessy funcionan como un termómetro del segmento alto de vinos y spirits a escala global. El crecimiento orgánico en Champagne, vinos tranquilos y Cognac indica que, aun con presiones macroeconómicas y conflictos regionales, el consumidor premium sigue activo cuando hay propuesta de valor clara, marca fuerte y distribución bien trabajada.
A la vez, la advertencia de que el segundo trimestre no replicará el desempeño del primero pone en contexto los desafíos de construir negocios sostenibles en el segmento de lujo líquido: dependencia de fechas puntuales como el Año Nuevo chino, sensibilidad al mercado estadounidense y a variables geopolíticas, y volatilidad cambiaria que erosiona el crecimiento reportado.
En síntesis, Moët Hennessy entra a 2026 con Champagne estabilizado, vinos creciendo y Cognac sostenido por Asia, pero con un norte claro de prudencia. Para las bodegas y compañías de spirits de la región, el mensaje es doble: hay espacio para crecer con foco en premiumización y construcción de marca, pero el contexto global exige gestión fina de riesgos, timing y mix de mercados.