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Por estos días, la lechera -vegana- Oatly, una exitosísima compañía sueca, vive días de sensaciones realmente extrañas. Hace un mes se asoció con el fondo Blackstone, recibió varios millones por esa operación, pero, claro, pero, una parte de su consumidores, veganos muchos de ellos, acusan a la empresa de haberse vendido al mismo Diablo, a Blackstone, una empresa acusada en las redes de promover o verse favorecida por la deforestación de la selva amazónica. Las empresas niegan todo.

A la empresa sueca de leche de avena Oatly le está yendo muy bien. En los papeles, claro.

La compañía tuvo 200 millones de dólares en ventas en 2019, el doble de lo que informó en 2018. Y con una nueva inversión de 200 millones de dólares para una participación del 10% de la compañía, Oatly ahora vale 2.000 millones de dólares. Para una empresa que luchó (y perdió) contra el lobby de la leche sueca por la publicidad en 2015, estos números significan mucho más que dinero.

Pero bueno, no todas son buenas, desde la gran noticia las cosas parecen no terminar de cerrarles a los inversores y mucho menos, a sus fieles clientes que ahora mismo le están dando la espalda a la empresa. ¿Por qué?

Siempre al hígado, una sana costumbre de los chicos de Oatly. Al límite

Para empezar, uno de los nuevos propietarios -desde hace un mes aproximadamente- tras un acuerdo de inversión de 200 millones de dólares, es nada más y nada menos que Blackstone, una de las firmas de capital privado más grandes del mundo -un valor aproximado de 40.000 millones de dólares-, es considerada por muchos como una marca muy muy muy lejos de la ética con la que Oatly supo conquistar a sus consumidores.

Blackstone fue cofundado por el ex Secretario de Comercio de Richard Nixon, Peter Peterson, y por Stephen Schwarzman quien, según Bloomberg, explica por sí solo la gran mayoría de las contribuciones reportadas al esfuerzo de reelección de Trump. Esto no ha sido refutado por la compañía ni por el mismo Schwarzman.

La empresa estadounidense ha financiado a cientos de empresas y recientemente tuvo problemas por financiar a la empresa brasileña Hidrovias, que fue acusada de impulsar activamente la deforestación del Amazonas. Blackstone esta vez si ha salido públicamente a negar la participación de Hidrovia en esto.

La inversión de Blackstone en Oatly se informó a mediados de julio y aparte de algunos ambientalistas suecos como el productor de películas Fredrik Gertten, conocido por Bananas! y Bikes vs. Cars, quien ha criticado abiertamente el acuerdo, las críticas no fueron generalizadas hasta que algunos ambientalistas se dieron cuenta del problema de Amazonas seis semanas después.

Según Oatly, aceptar a Blackstone como nuevos propietarios, no solo tendrá un efecto inmediato en las arcas de Oatly sino además, desde la empresa afirman que tendrá un efecto positivo en el medio ambiente.

“Siempre es triste separarse de los consumidores. Pero aquellos que han estado con nosotros por un tiempo saben que siempre ha estado en nuestro ADN desafiar el status quo y hacer lo que creemos que es correcto para cambiar el mundo a mejor, en lugar de lo que es fácil o cómodo ”, dice Linda Nordgren, gerente de comunicación de Oatly, en una declaración escrita a la revista Sifted.

Esta no es la primera vez que Oatly ha tenido que lidiar con una controversia. Anteriormente, la entonces firma de inversión estatal China Resources compró una participación del 30% en la empresa en 2016, lo que provocó acusaciones de hipocresía. Varios informes colocan a China a la cabeza por tener las emisiones de CO2 más altas del mundo y tiene un historial cuestionable de derechos humanos.

Para todo y todos siempre hay un límite.

La explicación de Oatly fue que estaban difundiendo la sostenibilidad.

“Una de las razones -de los asociados chinos- fue ingresar al mercado chino. El consumo de lácteos del país va en aumento y no sería sostenible si China adoptara nuestros hábitos de vida occidentales, sería un desastre climático”, dijo a Sifted el director creativo de Oatly, Martin Ringqvist, en 2019  y agregó que “tenemos la obligación de estar siempre ahí para ofrecer una alternativa sostenible”.

El director ejecutivo de Oatly, Toni Petersson, tuvo una explicación similar sobre el acuerdo con Blackstone.

“Esto es exactamente de lo que trata la marca Oatly: atrévase a tomar decisiones incómodas para empujar al mundo en la dirección correcta. El gran flujo de capitales que representa Blackstone, entre otros, debe cambiar y volverse verde. Este es un primer paso en ese camino”, dijo Petersson al periódico sueco Expressen.

“Solo a través del trato en sí hemos logrado influir en Blackstone. Eligieron invertir su dinero en una empresa de sostenibilidad, en lugar de detenerlos en otro lugar ”, continuó.

Los accionistas chinos hicieron que los clientes suecos de Oatly fueran menos propensos a tragarse las visiones de la compañía y en 2019, la atrevida campaña publicitaria de la compañía fracasó .

Ahora, en estos días, otra vez, la luna de miel de Oatly parece haber terminado también fuera de Suecia. ¿Será así? ¿El consumidor sabrá “perdonar”? ¿Podrá olvidar?

A la presión sobre la marca Oatly se suma la creciente crítica de la comunidad de alimentación saludable de que la leche tiene un alto contenido de azúcar para un producto que se califica como “saludable”. Una pieza reciente del escritor Nat Eliason tituló Oatly “The New Coke”. . . Ayyy!!! No suena bien.

La caída en la popularidad de Oatly puede explicarse en parte por el hecho de que Oatly ya no se percibe como una pequeña empresa que necesita protección de las grandes corporaciones: ha perdido su ventaja de David vs. Goliath, según Ingela Stenson, experta en comunicación a largo plazo, en la industria de la leche, ahora en la empresa de análisis United Minds.

“A todo el mundo le encanta una startup, pero cuando la startup se amplía crece y se hace “grande”, pierde ese brillo, pierde ese sabor de lo casero. El dinero recaudado de los grandes actores está cambiando la imagen de la empresa”, dice Stenson.

Algunos argumentan que para Blackstone la inversión en Oatly es simplemente una forma de lavado de cara, en este caso un lavado “verde”. Pero para Oatly, la gran inversión puede usarse para agregar una capa de azúcar adicional antes de una próxima OPI. Esto, sin embargo, no es nada sobre lo que Oatly quiera comentar. Nada.

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