Con una cosecha 2026 17% menor, fuerte caída del malbec y 25% menos bodegas elaboradoras, crece la tensión: el gobierno apuesta a mejores precios y FOEVA responde con paro. Los sindicatos dan por rota la paritaria 2026 y convocan a una huelga total sin asistencia a los lugares de trabajo para el viernes 6 de marzo, en plena Fiesta de la Vendimia.
La Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi) proyecta para 2026 una cosecha 17% menor que la del año pasado, con una caída del 30% en el malbec y fuertes mermas en tintas, mientras que el gobierno de Mendoza anticipa que este ajuste de oferta podría mejorar el precio de la uva al mismo tiempo que el gremio FOEVA rompe la paritaria y, como es habitual (lo hacen todos los años) convoca a un paro total en plena Fiesta de la Vendimia.
La estimación de Acovi marca un descenso de 2.723.877 quintales elaborados en 2025 a 2.263.616 quintales proyectados para 2026, lo que implica una baja general del 17% en el volumen de uva. El ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, leyó este panorama como una posible oportunidad para recomponer valores, al afirmar que, con el stock vínico actual, un consumo estable y exportaciones de vinos y mosto proyectadas en crecimiento, “dado que, con el stock vínico actual, el consumo estable y la exportación proyectada en crecimiento de vinos y mosto es posible que tienda a mejorar el valor” de la uva. En los hechos, la menor disponibilidad de materia prima convive con una estructura sectorial más concentrada: para esta cosecha hay 25% menos bodegas elaboradoras que en 2025.
Un malbec en baja… salvo en Valle de Uco
Dentro del pronóstico 2026, el dato más sensible para la marca país es la caída del malbec, que proyecta una disminución del 30% respecto al año anterior. La merma es aún más pronunciada en algunos oasis productivos: General Alvear se hunde un -65%, la zona Norte muestra un -56% y San Rafael cae -53% en esta variedad.
La excepción la aporta el Valle de Uco, donde se espera un aumento del 60% en la producción de malbec respecto de 2025 y un incremento total del 47% en la cosecha de uva de la región, configurando un mapa productivo cada vez más heterogéneo dentro de la misma provincia.
Por tipo de uva, el estudio de Acovi muestra que las uvas tintas registran una de las caídas más fuertes, con -27% (de 948.127 QQ a 687.788 QQ), mientras que las uvas blancas retroceden 10% (de 415.166 QQ a 375.598 QQ) y las mezclas —que representan el mayor volumen— bajan 9%, de 1.141.216 QQ a 1.038.139 QQ. Entre las variedades específicas, además del malbec, el cabernet también muestra una baja del 11%, de 43.961 QQ a 39.281 QQ.
Según explicó Acovi, este pronóstico se construyó con la metodología SVE, ajustando en enero —en etapa de envero— las mediciones de conteo de racimos realizadas en diciembre e incorporando datos como el número de bayas por racimo, lo que refuerza el carácter técnico del relevamiento.
Salarios en tensión: FOEVA rompe la paritaria y va al paro
Mientras el campo mira la merma de uva pensando en precios, el frente laboral se tensó al máximo. La Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (Foeva) se levantó de la mesa de negociación y se declaró en “libertad de acción”, dando por rota la paritaria 2026 y convocando a una huelga total sin asistencia a los lugares de trabajo para el viernes 6 de marzo, en plena Fiesta de la Vendimia, que este año cumple 90 años de existencia.
La oferta que quebró la negociación llegó de Bodegas de Argentina y otras cámaras empresarias, que propusieron 1% mensual durante 6 meses para trabajadores de bodega y apenas 0,5% mensual para personal de viña en el mismo período, porcentajes que el gremio consideró inaceptables. El acuerdo anterior, correspondiente al período 2025-26, había vencido en febrero y había llevado los básicos a alrededor de $600.000 para viña y casi $700.000 para bodega, con una primera etapa de 12% hasta agosto y luego una revisión inflacionaria que dejó los básicos en $660.000 para cosechadores y $790.000 para operarios de bodega.
Hoy, los salarios de referencia son justamente esos: $660.000 mensuales para trabajadores del sector primario y $790.000 para personal de bodega, sin adicionales como refrigerio, por lo que el incremento ofrecido “prácticamente no mueve la aguja de los ingresos actuales”, según plantea el sindicato.
“La propuesta ha sido miserable”: la voz del gremio
Tras el plenario de secretarios generales del 26 de febrero, ratificado el 3 de marzo, Foeva formalizó la ruptura de la paritaria y avanzó con la medida de fuerza. En ese contexto, el vocero del gremio, Daniel Romero, fue contundente: “además de ser insuficiente, la propuesta ha sido miserable e inadmisible frente al contexto económico actual”.
Romero sostuvo que los “escenarios alarmistas” que se instalan desde el sector empresario —incluida la mención a que en esta cosecha hay 25% menos bodegas elaboradoras que en la vendimia anterior— buscan “limitar la recomposición salarial” de los trabajadores. “Desde principio de año el sector empresario quiere instalar la idea de una crisis profunda en la actividad. Nosotros entendemos que hay dificultades, pero no aceptamos que se utilice ese argumento para condicionar la discusión paritaria y de cosecha”, agregó el dirigente.
El contraste con la paritaria previa también alimenta el malestar: en 2025, los incrementos fueron del 4% bimestral para operarios de bodega y del 1,65% mensual para cosechadores, cifras que, aun discutidas, resultan superiores al 1% y 0,5% propuestos ahora.
Menos malbec, más precio… y más conflicto
La cosecha 2026 llega a su semana 13 con menos uva, particularmente menos malbec, menos bodegas elaborando y un conflicto sindical que amenaza con frenar la recolección en un momento clave del calendario comercial y turístico de Mendoza.
Mientras el ministro Vargas Arizu insiste en que la combinación de stock vínico, demanda estable y exportaciones en alza puede favorecer una suba del precio de la uva, el paro convocado por Foeva expone la otra cara del negocio: sin recomposición salarial acorde a la inflación, el eslabón laboral de la cadena vitivinícola llega a la Vendimia con poco para festejar.
En ese delicado equilibrio entre menos oferta, expectativas de mejores precios y tensión paritaria se juega buena parte de la rentabilidad de bodegas, cooperativas y productores para 2026, pero también la sustentabilidad social de una actividad que se apoya, en última instancia, en el trabajo de miles de cosechadores y obreros del vino.