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Mientras productores de otros países echan culpas y no terminan de analizar la situación acuciante del mercado de las bebidas, en Francia asume nuevo management en las compañías más importantes, los dueños como Arnault compran acciones a la baja y se preparan para dar batalla en un mundo vapuleado por la geopolítica y la nueva economía que propone el clima y la tecnología.

El histórico superávit del vino y las bebidas espirituosas francesas entró en zona de alarma: en 2025, las exportaciones cayeron al volumen más bajo en al menos 25 años y retrocedieron a su nivel de valor más bajo en un lustro, golpeadas por aranceles en Estados Unidos, derechos antidumping en China y un euro fuerte que encareció cada botella.

Un orgulloso sector que siempre brindó por ser ser el segundo rubro exportador del país, ya fue desplazada al tercer lugar, detrás de la industria aeroespacial y la cosmética.

Menos cajas, menos euros: el nuevo piso de las exportaciones

Según la Fédération des Exportateurs de Vins & Spiritueux (FEVS), en 2025 las exportaciones francesas de vino y spirits bajaron 3% en volumen, hasta 168 millones de cajas, y 8% en valor, a €14.300 millones, el nivel más bajo en cinco años. Se trata del volumen más reducido en, al menos, un cuarto de siglo.

Tradicionalmente, el vino y los destilados ocupaban el segundo puesto entre los rubros exportadores de Francia. Hoy pasaron al tercer escalón, superados por aeroespacial y cosméticos, un dato que muestra hasta qué punto el negocio líquido perdió tracción en el comercio exterior francés.

Los factores son múltiples:

  • aranceles de Estados Unidos,
  • derechos antidumping de China,
  • y un euro apreciado que encarece el producto en moneda local para los importadores.

Estados Unidos: una corrección que puede no haber terminado

El mercado estadounidense, históricamente clave, fue uno de los que más castigó la estadística. En 2025, las ventas a EE.UU. cayeron 21% hasta €3.000 millones, con volúmenes que se hundieron por debajo de los 30 millones de cajas, en un contexto de tarifas más altas y amenazas de nuevos incrementos impuestos por Washington.

El presidente de FEVS, Gabriel Picard, fue claro al hablar con Reuters:

Hay una caída real en Estados Unidos y la corrección de volumen puede no haber sido suficiente, y quizás veamos otra corrección de volumen en 2026”.

El mensaje entre líneas para bodegas y casas de espirituosos es que el ajuste aún no habría tocado fondo.

China: el cierre abrupto del “sueño cognac”

El otro frente crítico es China. En 2025, las ventas totales a ese mercado cayeron 20%, hasta €767 millones, impactadas por los derechos antidumping que frenaron drásticamente los envíos de cognac, armagnac y otros espíritus vínicos.

Las cifras específicas de cognac son especialmente sensibles, tratándose del buque insignia de los spirits franceses:

  • –15% en volumen,
  • –24% en valor.

Picard no ahorró dramatismo al describirlo:

Las tensiones geopolíticas entre Francia y China marcaron el fin del cognac en China. Ahora, detener algo no lleva mucho tiempo, pero reconstruir lleva mucho tiempo”.

La frase sintetiza el riesgo estructural de depender de pocos mercados de alto valor: cuando la política se cruza con el negocio, el cierre es rápido, la recuperación puede llevar años.

Europa y el “resto del mundo”: pequeños faros en la tormenta

No todo es rojo en el tablero. En el mercado intraeuropeo, las exportaciones de vino y spirits se mantuvieron estables en torno a €4.100 millones, mostrando cierta resiliencia pese al contexto macro y fiscal.

En el Reino Unido, todavía uno de los grandes destinos del vino francés, los volúmenes subieron 3%, incluso bajo presión impositiva. Fuera de Europa, también aparecieron algunos puntos de crecimiento:

  • Sudáfrica: ventas en alza 22%, hasta €182 millones.
  • Vietnam, Filipinas y Australia: mercados señalados por FEVS como de fuerte dinamismo en 2025.

Estos destinos ayudan a diversificar el riesgo, pero aún están lejos de compensar las caídas en Estados Unidos y China.

¿Puede el comercio salvar la cosecha?

De cara a 2026, FEVS ve una ventana de oportunidad en la política comercial. Picard señaló que el sector podría beneficiarse de nuevos acuerdos de la Unión Europea con India y con el bloque Mercosur, que podrían mejorar el acceso y los aranceles para el vino y los spirits franceses.

Sin embargo, lanzó una advertencia directa:

  • sin mejoras concretas en el acceso a mercados,
  • y con tensiones geopolíticas persistentes,

la industria podría seguir enfrentando dificultades a lo largo de 2026.

Para un país cuya identidad económica y cultural está íntimamente ligada al vino y a sus destilados, este nuevo piso de exportaciones de 168 millones de cajas y €14.300 millones es algo más que una mala cosecha: es una señal de que el modelo de crecimiento apoyado en pocos mercados premium y en la fortaleza histórica de sus appellations ya no es suficiente frente a una geopolítica más volátil y a un consumidor global que bebe menos, compara más y tiene cada vez más opciones en la copa.

Fuente: Ministerio de Agricultura, Just Drinks, The Drinks Business


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