Mientras en países como Argentina la industria en general no termina de asumir que vive en un mundo en crisis -no que Argentina vive en crisis-, en países como China comienzan a plantearse la necesidad de bajar los precios, los costos y lo que sea necesario para sobrevivir en un mundo en deflación.
El mercado chino de bebidas alcohólicas entró en 2025 en una dinámica que los propios distribuidores resumen sin rodeos: “si no hay descuentos, el vino simplemente no se vende”. Una frase para analizar a nivel local o donde sea que se hagan negocios, repetida durante todo el año en ferias y reuniones de canal, hoy tiene respaldo estadístico: la deflación dejó de ser una sensación de pasillo para convertirse en un dato estructural que presiona a vinos finos, marcas masivas y hasta al todopoderoso baijiu.
Alcohol en deflación: números que preocupan a toda la cadena
Según la Oficina Nacional de Estadísticas de China, los precios del alcohol cayeron un 1,9% interanual en 2025. No fue un bache puntual: las cifras publicadas el 9 de enero muestran que en diciembre los precios del alcohol bajaron un 2,1% interanual y un 0,5% frente a noviembre. En todo el año, el rubro alimentos, tabaco y alcohol retrocedió 0,7%, pero el alcohol, por sí solo, cayó 1,9%.
En términos macro, el diagnóstico es claro: un mercado sometido a presión deflacionaria sostenida, donde la oferta supera a la demanda, el consumo se debilita y las empresas ajustan inversión y márgenes. En un sector históricamente acostumbrado a construir marca, subir precios y capturar renta, la espiral deflacionaria pega directo en el corazón del modelo de negocio.
Vinos finos: Burdeos invertido y Penfolds contra las importaciones paralelas
Dentro del vino, el golpe más visible está en los segmentos altos. Muchas marcas consolidadas quedaron atrapadas en una “inversión de precios”: los valores minoristas en China se hundieron por debajo de los precios oficiales sugeridos, y en varios casos esa brecha ya es estructural.
Entre los crus classés de Burdeos, “la mayoría de las bodegas cotizan ahora en China por debajo de sus precios de lanzamiento originales”, señala Wu Xianghua, director ejecutivo de Fine West, uno de los 100 principales importadores de vino del país, especializado en etiquetas de alta gama. Incluso marcas de primer crecimiento como Lafite y Latour “cotizan ahora por debajo de sus precios de venta al público”, afirma.
La presión se traslada hacia atrás en la cadena. Wu explica que los productores de Burdeos se vieron obligados a recortar sus precios de salida de bodega, y cita un caso extremo: “Haut‑Brion ha experimentado la reducción más pronunciada, de alrededor del 20%”. En su evaluación, “solo unas pocas bodegas han logrado mantener sus precios en general. Hasta ahora, solo Beychevelle”.
El desorden no se limita a Europa. Penfolds, una de las marcas importadas con mayor reconocimiento en el mercado chino, lidia con un problema crónico de importaciones paralelas. En plataformas como JD.com, Tmall, Sam’s Club y Freshippo, las botellas ingresadas por canales grises se ofrecen por debajo de los precios de las tiendas insignia oficiales, especialmente en grandes volúmenes como Bin 389 y Bin 407.
En el canal transfronterizo de Tmall, el precio actual de Penfolds Bin 407 es de 577,92 RMB, mientras que la marca redujo en 2024 su precio oficial de más de 1.000 RMB a 774 RMB por botella. Aun así, la brecha frente al producto paralelo sigue siendo considerable, erosiona la percepción de valor y deja a distribuidores formales atrapados entre mantener posicionamiento o seguir la guerra de precios.
Ni el baijiu es inmune: Yanghe, Guojiao 1573 y el límite de Moutai
El baijiu, categoría alcohólica más grande y resiliente de China, también muestra fisuras. Fuentes del sector señalan que marcas tradicionales como Yanghe y Guojiao 1573 vieron caer sus precios de mercado por debajo de las proyecciones oficiales.
Incluso Feitian Moutai, durante años considerada una marca “a prueba de precios” con un PVP recomendado de 1.499 RMB por botella, llegó a cotizarse brevemente a la par de ese nivel y, en ocasiones, por debajo durante 2025. En un producto que funcionaba como activo de inversión, regalo corporativo y símbolo de estatus, esa señal es fuerte: el mercado ya no convalida cualquier precio, por más legendaria que sea la etiqueta.
Distribuidores entre la supervivencia y la liquidación
En los canales minoristas de compra instantánea —uno de los fenómenos más dinámicos del consumo en China— el uso de cupones y promociones agresivas se volvió norma, y algunos productos alcohólicos se venden por debajo del costo del distribuidor. Plataformas y comerciantes comparten el costo de las campañas, pero el dilema es brutal: no participar implica perder volumen; participar significa sacrificar margen.
La misma lógica se extiende al offline. Dong Huaicheng, gerente general de Medoc1855 Trading Co. en Tangshan (Hebei), describe cómo cambió la calle: “Un gran distribuidor local me contó que durante las vacaciones de Año Nuevo, vendió solo una caja de vino porque se negó a hacer descuentos. Eso habría sido impensable en el pasado. Hoy, si se mantienen los precios, se pierde el mercado”.
Dong apunta que “los márgenes que antes eran dos o tres veces superiores al costo prácticamente han desaparecido”. La conclusión es dura: “Muchos jugadores venden con pérdidas solo para recuperar dinero. Solo puedo mantenerme a flote liquidando el inventario de final de temporada”.
Demanda débil, exceso de oferta y el ocaso de los intermediarios
¿Por qué los precios siguen bajando? Chen Ruidong, presidente de la Asociación de Vinos y Licores de Chengdu y veterano con casi 30 años en el sector, identifica tres factores: debilidad de la demanda, caída del poder de consumo y exceso de inventario.
Con el consumo gubernamental prácticamente desaparecido y la economía bajo presión, el entretenimiento empresarial se redujo drásticamente. El vino migró al consumo doméstico, pero la caída de ingresos y de confianza volvió a los compradores mucho más sensibles al precio.
A nivel global, el exceso de oferta agrava todo. “La producción de vino es claramente excesiva”, afirma Chen, recordando que incluso regiones tradicionales como Francia “han estado arrancando vides”. Su diagnóstico es tajante: “En esencia, la oferta sigue superando la demanda”.
El sistema de distribución fragmentado de China amplifica la guerra de precios. Los valores ultrabajos en e‑commerce, la mayor transparencia, las ventas directas de bodega al consumidor y los modelos de abastecimiento directo en plataformas instantáneas y tiendas de membresía como Sam’s Club han comprimido los márgenes del “middleman”.
Mientras los consumidores se acostumbran al vino barato, Chen es pesimista sobre el mediano plazo: cree que las condiciones para los intermediarios seguirán siendo duras durante los próximos tres a cinco años. “Tuve la suerte de trabajar durante los años de auge del mercado vinícola chino”, recuerda. “Hoy en día, muchos distribuidores trabajan todo el año y apenas ganan dinero. Generar riqueza mediante el comercio del vino ya no es realista. En un mercado deflacionario como este, es probable que quienes sobrevivan sean quienes están en la fuente, o en las etapas iniciales”.
Qué le dice China al negocio del vino y las bebidas
Para bodegas y grupos de bebidas de Argentina, Uruguay y la región que miran a China como destino estratégico, este cuadro deja varias lecciones. La primera: el mercado sigue siendo gigantesco, pero mucho más selectivo y obsesionado con el precio. La segunda: las estrategias de valor agregado y construcción de marca deberán convivir con una realidad donde los descuentos permanentes, las importaciones paralelas y la transparencia brutal de precios son la norma.
La tercera, quizá la más incómoda, es la que resume Chen: en un entorno deflacionario y sobreofertado, “quienes sobrevivan serán quienes están en la fuente”. Es decir, productores y actores con control real sobre costos, marca y acceso directo al consumidor. Para todos los demás, China ya no es el atajo a márgenes extraordinarios, sino un examen exigente de eficiencia, posicionamiento y paciencia de largo plazo.