Según un informe de los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso (Ieral, Fundación Mediterránea), las exportaciones de lácteos lograron el mayor volumen exportado para un comienzo de año en todo el siglo.
Del lado de la oferta, la producción de leche cruda promedió 889 millones de litros mensuales en el primer trimestre, con un salto del 9,4% frente al mismo período de 2025 y un nivel 5,4% por encima del promedio histórico de primeros trimestres 2000‑2024.
Este repunte permitió recomponer parcialmente la oferta interna, que venía de mínimos históricos en 2025, pero también presionó el equilibrio de precios en la cadena, dejando al productor primario en la peor posición relativa.
En el primer trimestre, el precio promedio de la leche cruda fue de $514 por litro. Medido a valores constantes:
En dólares constantes, el productor recibió en promedio U$S 0,35 por litro, un 22% menos que en igual período de 2025. La caída del precio real prácticamente no se interrumpe desde mediados de 2024; incluso con una leve mejora en los últimos meses, en abril el valor al tambo todavía estaba 18% por debajo en términos reales frente a un año atrás.
La participación del productor en el valor final de una canasta de lácteos cayó a 23,2% en abril, el registro más bajo de la última década, cuando históricamente rondaba el 28%.
El dato refleja una brecha clara:
En otras palabras, el precio de la materia prima se ajustó mucho más fuerte que el precio final al consumidor, desplazando el peso del ajuste hacia los tambos.
De acuerdo con los indicadores de OCLA‑INTA, la rentabilidad promedio de la actividad tambera fue de –0,9% en marzo, el quinto mes consecutivo en terreno negativo y el peor marzo de la última década.
Un año antes, en marzo de 2025, la rentabilidad promediaba +3,7%, lo que muestra la magnitud del giro. El deterioro viene desde fines de 2025, cuando los costos de producción empezaron a igualar o superar el precio de la leche, empujando a muchos sistemas a operar al borde —o por debajo— del punto de equilibrio.
Con precios que no acompañan la inflación de costos (alimentos, energía, mano de obra, financiamiento), el tambo promedio se encuentra en un escenario de capital de trabajo estrangulado, donde cualquier caída de productividad, problema sanitario o atraso en los pagos puede volverse crítico.
El frente industrial muestra una foto menos dramática, aunque con matices. El margen bruto exportador de la leche en polvo entera promedió 22,7% en el trimestre, muy por encima del 13,2% registrado un año atrás.
Sin embargo, la mejora no responde a una suba significativa de los precios internacionales, sino a un fenómeno interno:
Es decir, la renta bruta se ensanchó principalmente porque la industria pagó menos por la leche cruda que lo que perdió en precio FOB. De todos modos, las empresas advierten que este margen es previo a costos: deben descontarse energía, logística, procesamiento, amortizaciones, financieras y gastos comerciales, que siguen muy exigentes.
Un punto particularmente sensible del informe del Ieral es el frente financiero. Al cierre del primer trimestre, la deuda bancaria de los tambos alcanzó los $478.401 millones, equivalente a unos 970 millones de litros de producción.
Además, empeoró la calidad de la cartera:
En la práctica, muchos tambos están financiando parte de sus costos corrientes con deuda de corto y mediano plazo, en un contexto de tasas reales todavía elevadas y precios de la leche que no compensan.
El retrato del primer trimestre 2026 deja una conclusión incómoda: la lechería argentina logró recuperar producción y batir récords de exportación, pero lo hizo a costa de erosionar el ingreso del productor primario y de tensionar su perfil financiero.
Para el negocio de alimentos y bebidas del Cono Sur, el caso funciona como aviso:
En un contexto global donde la demanda de lácteos se mueve entre la presión por precio y las tendencias de salud y sustitución, la Argentina enfrenta el desafío de defender su competitividad externa sin vaciar la base productiva interna. Los números del Ieral y de OCLA‑INTA indican que, por ahora, ese equilibrio está lejos de haberse alcanzado.
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