Marco Perelli-Cippo renunció como CEO de Campari en 2004, pero siguió siendo miembro de la junta hasta 2016. Ese mismo año, el comité de ejecución de la Autorité des Marchés Financiers (AMF) lo multó por decirle a un amigo durante un encuentro social que la compañía estaba a punto de anunciar un acuerdo para comprar el grupo francés Grand Marnier.
El amigo de Perelli-Cippo, Davide Blei, compró acciones de Grand Marnier a raíz de esto y ganó 34.000 euros cuando se anunció el acuerdo pero la multa que luego le impusieron las autoridades fue de 100.000 euros.
Un abogado de Blei le dijo a Bloomberg que su cliente está “asombrado” por el fallo y es probable que apele su multa pero no sin hacer ver que “estamos asombrados por la falta de pensamiento crítico y la aplicación indiscriminada de una Ley que plantea problemas legales reales”, dijo a la publicación inglesa The Drinks Business.
Preguntado sobre el mismo asunto, un abogado de Perelli-Cippo prefirió no hacer ningún tipo de comentarios sobre el muy incómodo asunto.
Gruppo Campari acordó en 2016 comprar la productora francesa de bebidas espirituosas Société des Produits Marnier Lapostolle (SPML), los fabricantes de Grand Marnier, por 684 millones de euros (760 millones de dólares) como parte de una “adquisición amistosa” en el mes de marzo de ese año.
En la decisión, la autoridad fiscal financiera señaló que la cena entre Perelli-Cippo y Blei tuvo lugar el mismo día que una reunión del directorio de Campari. Al día siguiente de este encuentro, el mismo Blei abrió una cuenta de valores, lo que le llevó esa misma semana a adquirir 50.000 € en acciones de SPML.
A los pocos meses, en el mes de septiembre, la AMF dejó entrever que buscaba multar a Blei con 120.000 euros y a Perelli-Cippo con 60.000 euros.
El regulador, de acuerdo con la ley francesa, puede construir casos basándose en pistas consistentes si muestran que solo alguien que tenga información privilegiada habría realizado transacciones como la compra y venta de acciones.
Como parte de la misma operación y el mismo escándalo, otros tres involucrados en la operación también fueron multados por la AMF, incluido un ex empleado de Moët-Hennessy, un analista de bebidas y un pariente de la familia Marnier-Lapostolle. El analista, Michael Aubourg, también puede apelar la decisión, según su abogado.
Desde Campari aún no han respondido a la solicitud de comentarios sobre el tema y tampoco han respondido a preguntas realizadas por otros medios europeos.
Es evidente que la suma elegida para pagar la multa es irrisoria, no es un castigo ejemplificador, los analistas descuentan que la suma estipulada por las autoridades francesas es apenas simbólica y que el verdadero castigo es el escarnio público. Sin dudas una situación incómoda para todos.
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