Aunque la Malbec nació en el sudoeste de Francia, fue en Argentina donde se consolidó como una de las variedades tintas más reconocidas del mundo, al punto de ser también una de las uvas preferidas por los consumidores brasileños. Sobre esa base se monta el proyecto de Lidio Carraro, que busca reinterpretar la clásica Malbec pero desde un terroir brasileño y con una fuerte dosis de experimentación.
Según la comunicación oficial de la bodega, el punto de partida fue claro:
El equipo técnico recorrió Perdriel, Agrelo y Gualtallary, tres nombres de peso en la vitivinicultura argentina, para identificar clones de Malbec considerados “modelo” por su comportamiento en altura, su estructura de taninos y su perfil aromático.
En paralelo, el proyecto incorporó un clon originario de Cahors, buscando sumar la impronta más austera y terrosa asociada al Malbec francés. Todo ese material se implantó en un nuevo viñedo de Encruzilhada do Sul, en la Serra do Sudeste de Rio Grande do Sul, con el objetivo de observar cómo respondía cada clon a las condiciones de suelo, clima y manejo brasileñas.
La bodega explica que el propósito siempre fue investigar cómo la Malbec puede desarrollar una identidad propia cuando se cultiva en suelo brasileño, más allá de las referencias francesas y argentinas.
El resultado se embotella bajo el nombre Lidio Carraro Novo Malbec 2025 y, de acuerdo con la ficha técnica oficial, se trata de un:
La filosofía de la casa –que se define como “purista”, con mínima intervención y máximo respeto por la integridad del vino– se refleja en el enfoque del proyecto: combinación de ciencia, precisión vitícola y respeto al origen, pero con la clara intención de proponer “una nueva expresión de la variedad desarrollada a partir de la vitivinicultura brasileña”.
En términos aromáticos, la descripción difundida por la bodega y retomada por medios brasileños marca un perfil profundo y sofisticado:
Con mayor oxigenación y evolución en botella, el vino suma nuevas capas de complejidad:
En boca, la bodega habla de una textura “envolvente, con excelente volumen de boca, taninos macios y final persistente”, lo que en la práctica apunta a un tinto de estructura firme pero sin agresividad, diseñado tanto para consumo relativamente temprano como para guarda.
Según Lidio Carraro, el rótulo fue concebido para que:
Más allá del caso puntual, el proyecto de Lidio Carraro funciona como una señal interesante para el negocio del vino en el Cono Sur:
Para bodegas y consumidores de todo el mundo, el Novo Malbec de Lidio Carraro aparece como un caso para seguir de cerca: un vino que, desde un terroir todavía en construcción para la crítica internacional, busca demostrar que la uva emblemática del país del Malbec también puede contar nuevas historias cuando cruza fronteras y se reescribe en clave brasileña.
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