Los incendios forestales que arden en las inmediaciones de Burdeos tienen en vilo a algunos de los productores de vino más célebres de Francia. El riesgo no es solo el fuego: los cambios en la dirección del viento pueden empujar las llamas o el humo hacia los viñedos a pocas semanas de la vendimia, en una región que ya venía golpeada por la caída de la demanda de vino rojo.
En Château Malartic-Lagravière, que produce tintos grand cru desde hace más de dos siglos, los equipos monitorean el viento y las temperaturas en ascenso. La propiedad, ubicada apenas al sur de Burdeos, está a solo 10 kilómetros de las zonas evacuadas por riesgo de incendio.
“Se habla de incendios zombis que vuelven a la vida una y otra vez”, explicó Séverine Bonnie, quien trabaja en el château que elabora tintos y blancos con la denominación Pessac-Léognan. “La situación sigue siendo frágil, así que estamos en tensión”.
Las autoridades informaron el jueves que el incendio en Gironde, el departamento del sudoeste donde se concentran los bodegueros bordeleses, había dejado de expandirse. Unas 80.000 personas evacuadas fueron autorizadas a regresar a sus casas. Sin embargo, los bomberos seguían combatiendo focos activos y los funcionarios advirtieron que las siguientes 48 horas serían críticas para contener el fuego, luego de que las brigadas cavaran 127 kilómetros de zanjas y rociaran las zonas afectadas con retardante.
Para los productores, el peligro no se limita a la destrucción de las plantas. El humo de la madera quemada puede dañar la uva a distancia: los fenoles volátiles se absorben a través de la piel del grano y luego liberan aromas ahumados o a ceniza durante la fermentación y la crianza.
“Un vino que inicialmente puede no oler a humo desarrolla gradualmente olores a chimenea mientras fermenta, o incluso durante la crianza”, advirtió Eric Serrano, director en el Instituto Francés de la Viña y el Vino. “Es una bomba de tiempo”.
Para algunos viticultores del sur, el daño ya está consumado. En Roussillon, el fuego arrasó casi la totalidad de las 9 hectáreas del viñedo de Gilles Troullier. Entre las plantas perdidas había Carignan de 30 años, una variedad especialmente adaptada al clima mediterráneo que produce vinos cada vez más refinados con la edad.
“Es un patrimonio vitícola irremplazable el que se quemó”, lamentó. “Estamos en la primera línea de este fenómeno de cambio climático, con una semidesertificación en esta región”.
En Provence, la bodeguera Lucie Moutonnet contó que las llamas atravesaron 14 de las 18 hectáreas del Domaine de la Mercadine, dejándola con cerca de un mes antes de la cosecha para analizar las parcelas quemadas y las uvas expuestas al humo y a la ceniza. “Si estos compuestos están presentes, voy a decidir no cosechar”, afirmó, y estimó que los rendimientos podrían dividirse por tres.
En lo que va del verano boreal se quemaron unas 115.000 hectáreas en Francia, lo que encamina al país a su peor temporada de incendios desde 1949, cuando un fuego en el bosque de Landes destruyó 130.000 hectáreas y dejó más de 80 muertos. Las olas de calor repetidas y las bajas precipitaciones facilitaron la propagación.
Por ahora, los focos de Gironde se mantienen lo suficientemente lejos de los viñedos más renombrados de Burdeos —las denominaciones del Médoc como Margaux y Saint-Julien, o Saint-Émilion al este de la ciudad— como para no representar una amenaza inminente. Pessac-Léognan y Graves, más cercanas a las llamas, serían las primeras afectadas.
Existe un antecedente que invita a cierto optimismo: tras los incendios de 2022 en Gironde, que quemaron más de 20.000 hectáreas de bosque, los análisis detectaron niveles insignificantes de compuestos de humo en la mayoría de las uvas y no se registró contaminación generalizada. En cambio, en el Napa Valley de California muchas bodegas decidieron no lanzar la cosecha 2020 por considerar demasiado alto el riesgo reputacional.
Los incendios llegan después de años de demanda débil de vino tinto en Francia y en el exterior, lo que empujó a los productores a erradicar viñedos: unas 21.000 hectáreas fueron removidas en Gironde entre agosto de 2023 y mayo de 2026, mediante esquemas subsidiados y no subsidiados orientados a recortar la producción y reequilibrar el mercado. Incluso los vinos de prestigio sufrieron: el mercado de fine wine bordelés perdió casi un quinto de su valor en los últimos cinco años, según el índice Liv-ex Bordeaux 500.
A eso se suma el riesgo climático sobre los blancos. Adeline Divot, de Château Guiraud, explicó que el bosque de Landes contribuye a mantener fría el agua del río Ciron; al encontrarse con el Garona, más cálido, la diferencia térmica genera las nieblas matinales de otoño que favorecen el desarrollo de Botrytis cinerea, la “podredumbre noble” que concentra la uva y le da a Sauternes su perfil distintivo. “Nuestra denominación existe gracias a este bosque”, señaló. “Es muy preciado, y verlo en llamas nos preocupa”.
Para festejar el Día Mundial del Albariño, la etiqueta atlántica de Trapiche sumó 94 puntos…
Las exportaciones de vino australiano cayeron 6% a 598 millones de litros y 7% en…
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, se convirtió en el enemigo…
La Casa Blanca activó la Sección 338 de la Ley de Aranceles de 1930 para…
Una de las bodegas más inquietas del sur de Brasil, Lidio Carraro, acaba de presentar…
Aberlour A’bunadh, single malt sin edad declarada y embotellado a fuerza de barrica, fue elegido…