Entre julio y diciembre del año fiscal 2026, Pernod Ricard informó una disminución orgánica de las ventas del 5,9%, acompañada por una caída todavía mayor en su rentabilidad operativa: las ganancias orgánicas de las operaciones recurrentes retrocedieron 7,5%.
El golpe más fuerte vino de las Américas, que lideraron el descenso con una baja del 12% en toda la región, impulsada principalmente por una caída del 15% en las ventas en Estados Unidos. Según el grupo, el resultado refleja que “las condiciones del mercado de bebidas espirituosas en Estados Unidos siguen siendo débiles”, a lo que se suman ajustes de inventarios que están haciendo tanto la propia compañía como sus distribuidores.
En la región Asia–Resto del Mundo (Asia-RdM) el cuadro es más matizado. Países como India, Turquía, Sudáfrica y Japón mostraron crecimientos sólidos, lo que confirma que hay demanda para el portafolio de Pernod Ricard en varios mercados emergentes dinámicos.
Sin embargo, esos avances no alcanzaron para compensar el deterioro en el gigante asiático. La región en su conjunto terminó el semestre con una caída del 4%, arrastrada por las “continuas dificultades en China”.
En ese mercado, un entorno regulatorio más estricto y los malos resultados de marcas icónicas como Martell y Chivas se tradujeron en un desplome del negocio: las ventas cayeron 28%, un contraste violento con el enorme potencial que el propio grupo destacaba hace apenas unos años.
Frente a este contexto adverso, el presidente y director ejecutivo, Alexandre Ricard, una vez más eligió subrayar las fortalezas estructurales del grupo y su capacidad de adaptación.
“Nuestra presencia geográfica equilibrada, nuestra cartera diversificada y nuestros equipos altamente comprometidos nos sitúan en una posición privilegiada para desenvolvernos en un entorno complejo y aprovechar las oportunidades”, afirmó.
El CEO insistió en que la compañía no se limitará a esperar una mejora macroeconómica, sino que seguirá ajustando su forma de operar:
“Seguimos comprometidos con la adaptación ágil y la disciplina para satisfacer las cambiantes necesidades de los consumidores y captar el crecimiento”.
A pesar de la caída de 5,9% en ventas y de 7,5% en el resultado operativo recurrente, Ricard defendió los fundamentos de largo plazo del negocio:
“Sigo confiando en los atractivos fundamentos de nuestra industria, en la estrategia de Pernod Ricard y en la resiliencia de nuestro modelo operativo para ofrecer valor sostenible a lo largo del tiempo”.
Los números de Pernod Ricard confirman tres tendencias que atraviesan hoy el negocio global de destilados:
Para Pernod Ricard, el desafío inmediato será gestionar este “doble frente” sin perder capacidad de inversión en marca, portafolio y distribución. Para el resto de la industria, el semestre deja una señal clara: incluso para un grupo con presencia geográfica equilibrada y cartera diversificada, como subraya Ricard, ya no hay mercados infalibles, y la resiliencia dependerá de cuán rápido puedan adaptarse al nuevo mapa de consumo, regulación y precios a nivel global.
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