El director general de la Organización Internacional del Vino y las Viña (OIV), Pau Roca, ha expuesto una multiplicidad de datos en el “44º Congreso Mundial de la Viña y el Vino” que se celebra desde el lunes 5 de junio en la ciudad española de Cádiz.
Con foco en el cambio climático y en la poderosa aparición de la inteligencia artificial en todos los procesos de la producción, la industria de la viña y el vino destacó que la superficie total de viña en 2022 fue de 7,3 millones de hectáreas, un 3 % menos que en 2021.
Otro dato relevante es que China sostiene su liderazgo absoluto como primer productor, con 15,6 millones de toneladas, seguido de Italia (8,1) y Francia (6,2), son los primeros productores de la lista de 93 países que tienen viñas.
Las áreas dedicadas a la viña tienen una tendencia estable desde 2017, debido a que la tasa de crecimiento de los viñedos chinos se ha ralentizado gradualmente después del auge de principios de la década de 2000, y por el crecimiento de los viñedos de la UE, que actualmente representan el 46 % de la superficie mundial y sigue limitada por el sistema de autorización de nuevas plantaciones.
La uva de mesa ha crecido un 3 % con respecto a 2021, alcanzando las 31,5 millones de toneladas. China, que produce el 40 % de esta uva de mesa, es el primer país productor, seguido de India, Turquía, Egipto e Irán. Más de la mitad de la producción de uva de mesa se concentra en Asia, mientras que Europa está más especializada en el cultivo de uva para el vino.
La producción de vino mundial fue de 232 millones de hectólitros en 2022, un descenso de un 1 % con respecto al año anterior y se sostiene la tendencia negativa iniciada en 2018 que se debe principalmente a la caída del consumo chino, que ha descendido una media de 2 millones de hectólitros al año, y a la crisis sanitaria de la covid-19.
En este período 2022 la crisis energética y las interrupciones en las cadenas de suministro globales llevaron a mayores costos de producción y distribución, lo que elevó los precios del vino. Además, los altos niveles de inflación han afectado al poder adquisitivo de los consumidores de vino.
En 2022 las exportaciones mundiales de vino alcanzaron los 106 millones de hectólitros, lo que supone una disminución del 6 % en comparación con el año anterior, en el que se llegó a un récord en términos de valor, aumentando un 9 % interanual hasta los 38.000 millones de euros.
Según la OIV, este crecimiento en valor también fue impulsado por la fuerte demanda del mercado de vino espumoso, que fue la única que registró incrementos tanto en volumen como en valor, con crecimientos del 5 % y 18 %, respectivamente.
Ahora, mientras la reunión y el análisis de asuntos relacionados a la producción y el consumo de vino continúa, en los intervalos la pregunta que más se escucha entre copas es si la industria podrá sostener estos números luego de un año donde la sequía, las heladas, incendios, las heladas tardías, inundaciones y la crisis relacionada al rumbo de la economía hicieron estragos en la moral de los productores y, por supuesto, en las viñas.
Fuente: EFE ilm/bfv/ltm
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