El proyecto en estudio buscaba combinar al grupo francés Pernod Ricard —dueño de marcas como Absolut, Chivas Regal, Jameson o Havana Club— con Brown‑Forman, el mayor productor de whiskey estadounidense y propietario del icónico Jack Daniel’s.
De haberse concretado, el nuevo grupo se habría ubicado como segundo actor mundial en spirits premium, con una capitalización estimada en torno a U$S 30.000 millones, todavía por debajo de Diageo pero muy por encima de cada compañía por separado. Ambas empresas habían confirmado públicamente que estaban en conversaciones el 26 de marzo de 2026, luego de que los primeros rumores trascendieran en la prensa financiera.
Tras semanas de negociación, el comunicado oficial de Pernod Ricard fue tajante: las discusiones “han terminado y no resultaron en un acuerdo, ya que las compañías no pudieron alcanzar términos mutuamente aceptables”.
Un vocero de Pernod, citado por Reuters, explicó que la decisión de dar marcha atrás fue “mutual” y que ambas partes consideraron que era “lo mejor para los accionistas de los dos grupos”. No hubo un único motivo detonante, sino “una combinación de elementos vinculados a la estructura de deuda y a factores económicos”, precisó la fuente, descartando que hubiera un solo punto de bloqueo.
El mercado reaccionó con decepción: las acciones de Brown‑Forman llegaron a caer alrededor de 5% tras conocerse la noticia de la ruptura de las conversaciones, reflejando las expectativas que había generado la posible operación.
Mientras avanzaban las charlas entre Pernod y Brown‑Forman, apareció un tercer actor que sumó presión al proceso: el grupo estadounidense Sazerac, dueño de marcas como Corazón Tequila y Svedka Vodka.
Según adelantó The Drinks Business, Sazerac emergió este mes como nuevo interesado en Brown‑Forman, con una propuesta que se comentó en el mercado en el orden de U$S 15.000 millones y, en paralelo, negocia aumentar su participación en la india John Distilleries.
Aunque ninguna de las partes vinculó oficialmente la entrada de Sazerac con el final de las negociaciones entre Pernod y Brown‑Forman, el contexto deja claro que la compañía de Jack Daniel’s se encuentra en el centro del radar de los grandes consolidadores del sector.
Tras el cierre del capítulo de la fusión, ambas compañías salieron a recalibrar el discurso y poner el foco en sus planes actuales.
En un comunicado, Pernod Ricard aseguró que “sigue plenamente concentrado y confiado en su estrategia y su modelo operativo, apoyado por equipos sólidos y comprometidos en todo el Grupo, para generar valor sostenible de largo plazo para todos sus stakeholders”.
De su lado, Brown‑Forman indicó que la empresa continuará enfocada en sus “prioridades estratégicas y operativas”, incluyendo “desbloquear crecimiento futuro mediante la expansión de nuestro alcance geográfico”.
Es una forma de recordar al mercado que, aun sin fusión, ambas tienen espacio para crecer: Pernod Ricard necesita reforzar sus posiciones en whiskey americano y tequila, mientras Brown‑Forman busca potenciar la distribución global de su portafolio más allá de Estados Unidos.
En un mercado global donde el consumo de spirits premium se enfría y los grupos salen a cortar costos, la consolidación seguirá en agenda. Que esta fusión no haya prosperado ahora no significa que la industria se detenga: solo indica que, por el momento, Pernod Ricard y Brown‑Forman eligieron seguir caminos separados, mientras Diageo mira desde arriba y Sazerac espera su turno para mover ficha.
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