La inesperada salida de Dolf van den Brink de la cúpula de Heineken llega en un momento delicado para la cervecera neerlandesa: con volúmenes a la baja, más presión sobre el consumo y la necesidad de invertir más en marketing para sostener la marca y la categoría. Tras casi seis años como consejero delegado y presidente del consejo de administración, y unos 28 años de carrera dentro del grupo, Van den Brink dejará su cargo el 31 de mayo, aunque seguirá vinculado a la compañía como asesor durante ocho meses a partir del 1 de junio de 2026.
Según informó la compañía, el ejecutivo decidió dar un paso al costado luego de consultarlo con el consejo de supervisión. “Tras seis años como CEO y más de 28 años en Heineken, creo que este es el momento oportuno para la transición de liderazgo, mientras la compañía se prepara para la siguiente fase de la estrategia EverGreen”, afirmó Van den Brink al comunicar su decisión. El propio CEO subrayó que este recambio permitirá a Heineken seguir persiguiendo sus ambiciones de largo plazo sin frenar la ejecución del plan estratégico.
El consejo de supervisión, presidido por Peter Wennink, no ocultó el peso de la decisión. El órgano destacó el liderazgo de Van den Brink durante “períodos desafiantes de transformación” y confirmó que ya inició el proceso de búsqueda de su sucesor, con el objetivo de asegurar continuidad y solidez en la conducción de la segunda mayor cervecera del mundo. La combinación de salida ordenada y permanencia como asesor busca amortiguar cualquier sobresalto en un contexto de mercado que está lejos de ser cómodo.
La renuncia se conoce luego de que Heineken anticipara que venderá menos cerveza en 2025, extendiendo la revisión a la baja de sus volúmenes en un escenario en el que las presiones económicas golpean el bolsillo del consumidor y la demanda se enfría. El anuncio, realizado durante su jornada de mercados de capitales en Sevilla, provocó una caída del 1,1% en las acciones el jueves posterior a la presentación.
En ese encuentro, la compañía reafirmó su estrategia “EverGreen 2030”, pero evitó fijar objetivos de ganancias más ambiciosos, algo que decepcionó a parte del mercado. Desde Morgan Stanley apuntaron que los objetivos de crecimiento orgánico y de margen a medio plazo ya estaban incorporados en las estimaciones de consenso, mientras que factores como el tipo de cambio y un comercio más lento siguen pesando sobre la confianza de los inversores.
Frente a este contexto, Heineken anunció que incrementará su gasto en marketing a “más del 10% de los ingresos”, desde el 9,8% de 2024. El foco estará puesto en apoyar sus marcas clave y, en particular, en recuperar cuota en el segmento 0,0%, donde la compañía reconoce haberse rezagado frente a competidores.
Como parte de esa ofensiva en moderación, la cervecera lanzará en 2026 una nueva cerveza sin alcohol y sin calorías: “Heineken 0.0 Ultimate”, con cero calorías y cero azúcar, pensada para revitalizar el crecimiento en la categoría de consumo responsable. La dirección insiste en que la reciente desaceleración en el consumo de cerveza es cíclica y no estructural, y se compromete a fijar precios por debajo de la inflación para reforzar la asequibilidad y contener la sensibilidad al precio de los consumidores.
En su hoja de ruta a mediano plazo, Heineken proyecta un crecimiento anual de volumen global de alrededor del 1%, con mercados emergentes compensando la menor demanda en economías desarrolladas. Esa lectura es clave para entender la importancia de la ejecución local en regiones donde el consumo todavía muestra dinamismo y donde las marcas globales, como Heineken, compiten con players regionales cada vez más fuertes.
El grupo también ratificó su objetivo de generar entre 400 y 500 millones de euros en ahorros anuales mediante eficiencias digitales y sinergias en adquisiciones, y fijó metas de mediano plazo para una intensidad de capital del 7-8% y una conversión de efectivo superior al 90%. Para analistas como los de Morgan Stanley, la actualización refuerza la confianza en el posicionamiento de categoría de Heineken a largo plazo, pero deja sin resolver las dudas sobre el comercio débil a corto plazo y los vientos en contra de las divisas.
Van den Brink se va dejando una agenda cargada: consolidar EverGreen 2030, defender márgenes en un contexto de costos y tipos de cambio adversos, reposicionar la marca en la categoría 0,0% y ejecutar un programa agresivo de ahorros e inversión en marketing. “Este es el momento oportuno para la transición de liderazgo”, insistió el ejecutivo, al tiempo que aceptó permanecer como asesor durante ocho meses para que la compañía pueda seguir capitalizando su conocimiento profundo del negocio.
Para Heineken, la salida del CEO no solo abre un proceso de sucesión, sino que también se convierte en una prueba de fuego para su capacidad de sostener el crecimiento en mercados emergentes, relanzar la innovación en moderación y navegar un ciclo de consumo más débil. Para la industria global de bebidas, el movimiento se lee como una señal más de que incluso los gigantes cerveceros necesitan recalibrar su liderazgo cuando el mercado se vuelve más complejo y fragmentado.
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