El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a través de sus redes sociales que Coca-Cola habría decidido volver a emplear azúcar de caña como endulzante principal en la producción de su bebida icónica en el mercado estadounidense.
“He estado hablando con Coca-Cola sobre usar AZÚCAR DE CAÑA REAL en el Coke producido en EE.UU. y han aceptado hacerlo”, afirmó Trump el miércoles, calificando esta decisión como “un buen movimiento” y asegurando: “Verán, simplemente es mejor”.
Esta declaración genera gran expectativa, ya que en la actualidad, la Coca-Cola fabricada en Estados Unidos emplea jarabe de maíz alto en fructosa (JMAF), un edulcorante muy económico pero que ha sido objeto de críticas debido a su presunta relación con problemas de salud como la diabetes y el sobrepeso cuando se consume en grandes cantidades.
Actualmente, la Coca-Cola producida en México sigue utilizando azúcar de caña, lo que ha generado que el llamado “Mexican Coke” sea preferido por muchos consumidores dentro y fuera del país, apreciando su sabor más “natural”. Además, Coca-Cola tiene una variante especial “Kosher para la Pascua”, reconocida fácilmente por sus tapas amarillas, que también emplea azúcar de caña en lugar de jarabe de maíz.
Históricamente, hasta los años 80 la empresa utilizaba azúcar de caña en su producción doméstica, pero luego cambió al JMAF como su principal ingrediente endulzante en los EE.UU., motivada por costos y disponibilidad.
Este anuncio se da en un momento en que la presión sobre las grandes compañías alimenticias para reducir ingredientes altamente procesados y aditivos artificiales es cada vez mayor. De hecho, esta semana, la administración —cuando Trump aún ocupaba un rol influyente— destacó que más del 90% de las empresas de helados en Estados Unidos se comprometieron a eliminar los colorantes artificiales certificados en sus productos lácteos congelados.
La noticia del posible cambio en Coca-Cola es parte de esta tendencia hacia productos “más naturales” que respondan a las demandas de consumidores cada vez más conscientes de su salud y variedad en opciones dentro del mercado de bebidas.
Hasta el momento, Coca-Cola no ha emitido declaraciones públicas ni confirmó el cambio anunciado por Donald Trump. La compañía es muy cuidadosa en cuanto a modificaciones en su fórmula global, dada la importancia estratégica de mantener la consistencia y preferencias en sus mercados principales.
No obstante, el anuncio ha generado debates entre consumidores y expertos en la industria de las bebidas, respecto a la viabilidad comercial y los posibles impactos en precios, cadena de suministro y percepción de marca.
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